El Tantra es una filosofía que nos ayuda a apreciar y valorar de forma presente la belleza de lo que nos rodea. A su vez, el Tantra se caracteriza por promover la práctica de la meditación durante el acto sexual.

Así pues con el Tantra le quitamos importancia al orgasmo y le otorgamos mayor relevancia al acto sexual en si mismo. Al disfrute máximo de cada instante como forma de conexión con el universo y con la pareja. Disipamos de este modo de nuestra mente fuentes de preocupaciones y pensamientos relacionados con el sexo.

La mejor forma de llegar a un orgasmo es no querer llegar a el, y la mejor forma de postergarlo es disfrutar tanto que nuestra mente se apague para degustar cada sensación. Esta es la gran paradoja del sexo.

Los orgasmos deben ser consecuencia de un disfrute y una pasión tan intensa que necesitan ser liberados, o elegidos por nosotros como una liberación de energía. Pero para eso deberás olvidarte del orgasmo y concentrarte en la estimulación de tus sentidos y los de tu pareja a cada momento.

¡Tener un orgasmo no es un objetivo, es una consecuencia!

En el plano sexual tenemos que dejar nuestros pensamientos a un lado y concentrarnos en los estímulos que percibimos. Debemos adentrarnos totalmente en ellos. Concentrarnos en la inmensa belleza que nuestra pareja sexual posee.  El roce entre los cuerpos, cada caricia, cada mirada, cada sonrisa, cada gesto… Concéntrate en cada sensación. Ese enfoque hará que te evadas de tus pensamientos.

Shiva le dice a Devi:
Mientras eres acariciada, dulce princesa, entra en el amor como en la vida eterna.

El cerebro está considerado el órgano sexual más importante del ser humano. La eyaculación se ve fuertemente influenciada por la sexualización que procede de nuestra mente. Pero aún más por nuestras inseguridades.

Si somos plenamente conscientes de lo que está ocurriendo y nos mostramos sensibles a las sensaciones que nos genera la otra persona, el sexo se vuelve un acto de realización espiritual. Tal como si fuera una meditación.

Y ahí está la clave. En meditar. Por eso el sexo tántrico es tan duradero y pasional, porque lo practican personas que siguen la filosofía del Tantra. Son personas meditativas, que han aprendido a dejar sus pensamientos a un lado y vivir el ahora. Y tú puedes hacer lo mismo. Se trata de coger práctica meditando y aprender a poner tu mente en blanco, presente y con una atención plena al momento. Posteriormente y tras este entrenamiento, únicamente hay que hacer lo mismo durante el acto sexual.

Esa atención plena en el acto sexual permite que nuestra mente se libere y deje de mantener el foco de atención en los pensamientos. Esos pensamientos que evitan que puedas controlar tu eyaculación, o que incluso no te excites lo suficiente. Además, esto nos permitirá disfrutar mucho más de nuestras relaciones.

Te darás cuenta cuando lo practiques de que en el momento en el que estés apunto de eyacular. Únicamente poniendo tu mente en blanco y respirando calmadamente. Al igual que se realiza durante la meditación. Conseguirás postergarla todas las veces que desees.

Si quieres ver más consejos sobre cómo disfrutar más del sexo y hacerlo más duradero, puedes leer mi artículo: Cómo durar más en el sexo: 9 claves de cama. Está escrito con un toque de humor que seguro te será entretenido y didáctico. También te puede interesar este otro:

Cómo durar más en la cama y tener buen sexo

 

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