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Cuando te rechazan están diciéndote de forma directa o implícita que no quieren realizar algo que tu estás proponiendo. En esta guía trataremos el rechazo de forma general y en particular lo aplicaremos a las relaciones sociales, sobre todo al ámbito de la seducción tanto al conocer personas nuevas como en pareja, que ya que suele ser el rechazo amoroso aquél más doloroso.

¿Por qué pueden rechazarnos?

Los motivos por lo que se producen los rechazos pueden ser muchos:

– No nos consideran lo suficientemente interesantes.
– La otra persona dice que tiene novio/a
– No les atraemos físicamente
– Están ocupados/as y no quieren prestarnos atención.
– Es una persona tímida y le da vergüenza hablar con desconocidos.
– Se siente vulnerable y no merecedora de nuestra atención.
– No está de buen humor.
– La otra persona piensa que es demasiado pronto para… (besarse, tener relaciones sexuales, formalizar una relación sexual hacia una relación seria, etc).
– La otra persona busca sexo y nosotros parecimos muy blanditos/as.
– Etc, etc, etc.

Al final, sea cual sea el motivo por el que nos rechazan, el rechazo es una objeción o excusa debido a que la otra persona no percibe que sea beneficioso para ella el proceder hacia lo que le proponemos.

Cómo podemos afrontar que nos rechacen

Los rechazos los afrontaremos mediante la gestión del rechazo, es decir, aquello que decimos y hacemos para ganar espacio temporal o producir un avance.

Cuando hablamos de ganar espacio nos referimos, tal y como si fuera un proceso de negociación, a conseguir más tiempo en esa interacción para poder tener la oportunidad de seguir avanzando. En cuanto a producir un avance sería una gestión inmediata, es decir, ese rechazo lo resolvemos avanzando.

Si por ejemplo una chica nos rechaza diciendo que ha venido a bailar con sus amigas, la gestión de ese rechazo nos ayudará a ganar tiempo o a avanzar inmediatamente (seguir hablando con ella, sacarla a nosotros a bailar, besarla, etc).

Si te rechazan no significa que no le gustes

Hemos dicho que un avance ante una negativa puede ser la de besar a la otra persona. Y es que a menudo el rechazo no tiene porqué considerarse como que a la otra persona no le gustamos, sino que puede derivarse de una sensación incómoda.

Si estamos hablando con un chico al que le gustamos, y éste se queda sin conversación y dice que va a volver con sus amigos, una gestión de ese rechazo (cuando tu que eres una chica quieres seguir avanzando en la interacción) podría ser decirle:

– Espera un momento, te prometo que si esto no te gusta te dejaré que vuelvas con tus amigos. Acércate… (Y entonces besarle).

A muchos chicos nos encantan las chicas que son jugadoras y atrevidas, si sientes que a ese chico tímido le puede gustar esa clase de chica que le guíe un poco y tome las riendas, ¿no sería ridículo el no hacerlo?

A otra cosa mariposa

A muchos chicos/as que empiezan a aprender a seducir, les dictan que tras los rechazos no pasa nada, que ligar es como un juego y que hay muchas más chicas/os.

Esto hace que la mayoría de ellos/as ante el más mínimo rechazo abandone el proceso de seducción y se lance a la búsqueda de una nueva “presa”. Dicho de otra forma, inician muchas conversaciones y solo acaban ligando tras hablar con mucha gente, y rara vez con la persona que realmente les interesaba.

Evidentemente si notamos que a una persona no le interesamos lo más mínimo, y que sus rechazos son lo suficientemente sólidos como para no merecer la pena el esfuerzo de gestionarlos, pasaremos a seducir a otra. Ahora, que ese no sea un motivo para utilizarlo como excusa de cara a rendirse y abandonar el juego antes de tiempo.

Nuestro objetivo será persuadir o convencer hacia los objetivos que deseamos, resaltando las partes positivas de aquello que nosotros proponemos.

No obstante, para hacerle ver a otra persona que nuestra propuesta es beneficiosa para ella, tenemos que tener en cuenta que jugamos tanto con la lógica como con la irracionalidad. De ahí que nuestra forma de comunicar no siempre sea explícita (comunicada de forma verbal y apoyada en razonamientos), sino que muchas veces (sobre todo en seducción) nos centraremos estimular y provocar emociones que persuadan por ellas mismas sin verbalizar esos beneficios que estimulan la persuasión, o como complementos que impulsen nuestro argumentos.

Conexión emocional o Romántica

Gestionamos el rechazo apoyándonos en las emociones que sentimos el uno por el otro, dando así un motivo para realizar avances en el proceso seductivo.

Por ejemplo:

–Vamos a mi casa, nos tomamos un última copa allí y hablamos más tranquilos –Le dice el chico a la chica después de haberla besado varias veces y haber conectado con ella. Vamos que hay mandanga.
–Yo no soy una fresca de esas que se tira a un tío la primera noche –Le dice ella alejándose unos centímetros de él. (Objeción)
–María, como te he dicho antes, me haces sentir muy especial cuando estoy contigo – Se acerca a ella y la coge de la mano– No entra en mis planes estropear esta conexión que estamos sintiendo.
–Sí, la verdad es que está siendo muy bonito.
–Por eso entiende que ardo en deseos de estar contigo de una forma más tranquila, sin los bullicios de una discoteca. Te prometo que no va a ocurrir nada que tu no quieres que pase.
–Ya pero… no se…
–Mírame a lo ojos. ¿Sientes lo mismo que yo? Yo no se si es soy una persona aventurera o no, pero creo que estar a solas contigo esta noche puede ser algo mágico, ¿no lo crees así?
–La verdad es que lo que está ocurriendo es muy especial– Dice ella asintiendo a nuestra propuesta.
–Vale, pues vámonos, vivo aquí cerca. Luego te acompaño a casa para asegurarme de que tu belleza llega en plenas condiciones a su palacio.
–Jajaja, no es precisamente un palacio, pero me parece perfecto.

Sentido del humor

Resolvemos los rechazos con humor, influyendo en emociones y actitudes que nos ayudan a bajar las defensas de la otra persona, a la vez que aumentamos la atracción que siente hacia nosotros.

Por ejemplo:

–Hola, ¿Qué tal?

–¿Tú que vienes a ligar? (RESPUESTA DE ENERGÍA NEGATIVA / RECHAZO)

–Joder… tienes mejor olfato que los perros de la policía. (RESPUESTA CON ENERGÍA POSITIVA / GESTIÓN DEL RECHAZO CON SENTIDO DEL HUMOR)
–¡Ja, ja, ja!
–Y por lo que veo tu sonrisa tampoco tiene nada que envidiarle a tu olfato ni a esos cánidos policiales.
–No suelo enseñar demasiado mi sonrisa a desconocidos. Soy más de enseñar los dientes. ¡Así que más te vale andar con ojo!
–Cada día que pasa me gustas más…
–Creo que acabas de conocerme, pero vamos, me lo tomaré como un cumplido. Por cierto, me llamo Mónica.
–¡Yo soy David!

Otro ejemplo:

–Vete de aquí!
–¿Puedes repetirlo por favor? Me ha resultado muy sexy el ímpetu que le has puesto. Ha sonado hasta poético y todo. ¿Puedes repetirlo esta vez un poco más alto?
–¡Ja, ja, ja! No, con una vez es suficiente. Si estás sordo no es culpa mía.
–Me vuelvo un poco sordo cuándo me despistan con sonrisas como esa…

Tensión sexual

Cuando nos rechazan algo que proponemos provocamos hacia ese avance gracias a la energía sexual. La otra persona se empieza a sentir más excitada y seducida, y esas emociones la atraen hacia lo que estamos proponiendo.

Por ejemplo:

–Tú eres muy jovencito para mí. —Me acerco a ella. Nuestros cuerpos se rozan y acaricio su cintura con mis manos. Entonces le susuro al oído.
–No te preocupes. Podemos ser sólo amigos. Tu pones la experiencia y yo la energía juvenil.
–Algo me dice que eso de ser solo amigos es solo una excusa para seguir hablando conmigo.
–¿Siempre tan inteligente para todo?
–Procuro intentarlo, aunque a ti no se te da muy bien mentir. Me lo pones fácil.
–Tienes razón, cuando enseñaron a mentir en el colegio yo estaba pensando en otras cosas– Le digo mientras acaricio su brazo con mis manos, y mi mirada se mantiene fija en sus ojos.
–Muy mal, tienes que ser más aplicado.
–Te prometo que seré muy aplicado contigo, ¿Quieres una pequeña demostración?– Me acerco para besar su cuello con suavidad. Vuelvo a mirarla a los ojos –¿Y tú qué puedes enseñarme?

Otro ejemplo:

–Lo siento pequeña, pero estoy un poco cansado y no me apetece sexo esta noche.
–De acuerdo, relájate y descansa– Se acerca a tu cuello y empieza a pasear su lengua por el.
–En serio, no va a pasar nada.
–Cállate, eso es algo que ya tengo asumido. Déjame que disfrute de tu cuerpo unos minutos. –Ella sigue besando y acariciando a su pareja. ¿Objetivo? Excitarlo tanto que no pueda contenerse.

Qué tu cuerpo acompañe el mensaje que transmites

Hemos visto tres formas de actuar cuando nos rechazan, y ninguna es independiente de la otra. Eso si, carecen de fuerza si el emisor no acompaña con sus emociones el mensaje.

Para que el mensaje tenga fuerza persuasora debe ser sincero y que parta desde nuestro estado interno. Si queremos provocar excitación para darle la vuelta a un rechazo, deberemos ser los primeros en sentirnos excitados. Si queremos hacer sentir a la otra persona lo especial que es lo que estamos sintiendo, ella tiene que notar de verdad en nuestros ojos, voz, y movimientos que efectivamente así lo sentimos. Y en cuanto al sentido del humor, ni que decir tiene que si lo que decimos lo decimos sin gracia, no se va a reír ni la persona más risueña del mundo.

Muchas veces nos quedamos solo en el mensaje. Hay chicos que se estudian de memoria frases como las de los ejemplo pensando que con ellas conseguirán resultados, pero tirando de memoria para decir algo que no se siente o que ni siquiera está pasando, es la forma más directa de decirle a la otra persona que le estamos mintiendo. Y a que harán más caso, ¿a nuestro cuerpo o a nuestro mensaje?

La mayor cura es la prevención

Otra forma de resolver los rechazos en antes de que se produzcan. Es decir, procuramos prevenirlos.

Personalmente soy una persona bastante espiritual que piensa en la vida como un disfrute del momento presente, pues sin disfrutar el ahora, nunca disfrutaremos nada pues el futuro acaba siendo el ahora.

Esta forma de pensar y mi forma de transmitirla a otras personas hace que muchos de esos rechazos que no se corresponden con vivir el ahora, dejen de tener sentido…

Si por ejemplo, durante una cita consigues transmitir esa filosofía de vida del disfrute del momento presente, si la otra persona tenía en mente “no tengo sexo en las primeras citas” pero ese pensamiento va en contra de vivir el ahora porque realmente si le apetece, esa filosofía que le has transmitido durante la cita puede prevenir ese posible rechazo y que acabe dejándose llevar por lo que realmente desea en el ahora.

Si podemos pues intuir cuales son las posibles objeciones o excusas que la otra persona va a darnos más adelante, podremos ver de forma estratégica mediante la comunicación cómo podemos resolverlas antes de que ella nos las diga. En el caso del sexo, una forma podría ser hablar libremente de sexo y de lo maravilloso que es, de forma que se vea en el marco de la interacción como algo que no es tabú para ninguno de los dos.

No te lo tomes como algo personal

El rechazo puede ser interpretado por aquellos más inseguros como un desprecio hacia su “yo”. Esto les lleva a juzgarse así mismos a través de un visión subjetiva distorsionada, pues en muchos casos no han hecho más que rechazar esa primera imagen que hemos proyectado y que pocos datos da de un individuo en su conjunto.

Cuando alguien si siente rechazado y ese rechazo toca su ego, apenas puede disfrutar de lo que ya posee, pues su visión se estrecha y pasa a concentrar su foco únicamente en lo que hace que sea rechazado.

Debemos evitar realizar juicios y críticas sobre nosotros mismos tras haber recibido un rechazo, ya que nuestras emociones estarán alteradas y lo veremos todo de color negro, y poco alcanzaremos a ver sobre aquello que nos hace únicos y queridos, y mucho amplificaremos nuestros defectos (o incluso nos inventaremos algunos que no nos corresponden).

Evita caer en los engaños de tu mente

Tras resentir nuestro ego, debido al estado emocional no deseado que provoca el rechazo si es considera como algo personal, la mente puede reaccionar dándonos argumentos para no volver a afrontar la situación en la que nos han rechazado. Un estímulo negativo puede provocar que nuestra mente nos persuada de que no debemos salir de nuestra zona de confort. Pero tú eres mucho más que tu mente, ¡no se lo permitas nunca!

En esos momentos donde nuestra mente comienza a navegar por la negatividad provocada por un rechazo, recuerda tus éxitos. Reflexiona sobre aquello que otras personas y tú mismo valoras de ti y observa que gran parte de esas cualidades la persona que te ha rechazado no ha podido verlas.

Acepta el rechazo y crea una actitud positiva hacia él

Acepta los rechazos transitorios como lo que son. El rechazo solo se puede combatir desde la aceptación. Acepta que es parte de la vida, y no permitas que te impida disfrutar de tu presente. Aprende de él y busca soluciones para tu crecimiento personal observándolo desde fuera, como si hubiesen rechazado a otra persona. No incluyas a tu ego en el diagnóstico.

Concéntrate en aquello que quieres conseguir, y observa como el rechazo forma parte de tu camino hacia ese sueño.

No existe rechazo para el que se siente feliz por dentro. Su energía positiva contagiará y apagará la energía negativa de la otra persona.

Si te insultan, sonríe. Y tranquilo, porque no quedarás como un tonto/a, sólo como alguien con una alta autoestima que no depende de los actos de los demás. Alguien que mira la vida con optimismo.

Empecemos a ver el rechazo como una oportunidad para demostrar quiénes somos y qué emociones y sensaciones podemos trasmitir a las personas. Como una oportunidad para jugar.

Un primer rechazo cuando ni siquiera nos conocen, no es más que un rechazo a nuestra primera imagen. Esa imagen cambia notablemente cuando empezamos a generar emociones positivas en la otra persona mediante el humor. Cuando demostramos que ese rechazo no nos afecta lo más mínimo y lo jugamos, comunicamos que somos personas alegres, divertidas y con alta autoestima.

Puedes aprender más sobre la aceptación en este artículo: La aceptación: El gran pilar del desarrollo personal.

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Finalmente, para conseguir darle la vuelta a la tortilla cuando nos rechazan, necesitamos de habilidades de comunicación específicas y de una buena labia. Con ese objetivo, comparto contigo esta otra guía:

El don de la labia.

Autor: David Jungle
Fuente original del artículo: BraveJungle.com

Sobre El Autor

Escribo e imparto cursos sobre desarrollo personal desde el año 2012. Mis ramas de actuación son la comunicación, la seducción, la inteligencia emocional y la meditación. Soy Graduado en Marketing y Administración, y actualmente estudio diseño de moda. Mi sueño es seguir mejorando mi vida día a día mientras intento influir en otros para mejorar la suya. Más en mi web: http://bravejungle.com

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