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Se dice que una persona tacaña es aquella que es incapaz de compartir y tiene un interés exagerado en gastar lo menos posible. Este es un rasgo tremendamente anti-seductor, por lo que de nuevo vamos a intentar quitarnos la venda de los ojos para arrojarla al fuego, de forma que identifiquemos si pecamos de ser tacaños o, por otra parte, podemos estar resultando desesperados debido a nuestra generosidad en temas de ligue.

En este artículo veremos como para seducir podemos ser tacaños de dos formas:

Tacañería monetaria: lo que viene siendo no soltar un euro ni aunque nos amenace el diablo con su tridente del infierno.

Tacaños con la otra persona no valorándola como se merecería: no destacar aquellos atributos o conductas que nos gustan de la persona que queremos seducir  por miedo a parecer necesitados.

Ambas son signos de alguna limitación, y eso es principalmente lo que comunica. Pero vayamos paso a paso empezando por la tacañería monetaria.

Tacañería monetaria

Ser tacaño de forma que no invitemos a un café ni a nuestra santa madre habiéndose olvidado el bolso, comunica no sólo una falta de capacidad económica poco atractiva en el caso de que la hubiera, sino que también una falta de inteligencia social y desconocimiento del gran potencial seductor de una generosidad selectiva.

Una persona segura no tiene ningún temor a ser generosa, no sufre ningún miedo a que se aprovechen de ella. Si nos consideremos personas de gran valor que tenemos mucho que aportar y ofrecer, jamás se nos pasará por la cabeza el que podamos ser un o una “pagafantas”. Si se actúa con decisión y seguridad, cuando se invita a alguien se demuestra generosidad, no que se necesite comprar su afecto. De aquí la importancia del cómo seamos generosos.

No es lo mismo ser generoso mientras vamos lamiendo culos como chuchos carnosos, que si somos percibidos como personas atractivas y seguras que son generosas porque quieren y no porque busquen nada a cambio.

Al mismo tiempo es conveniente ser generosos en tanto en cuanto haya reciprocidad. La mayoría de las veces que invito a una chica a cenar o a tomar algo en una cita, cosa que suelo hacer, ella toma el mando más adelante para invitarme a mí, forjando así además una mayor confianza. En temas de seducción, ser demasiado generosos cuando la otra persona no lo es nunca con nosotros puede ser contraproducente, dando a entender que podemos estar intentando comprar su afecto o incluso haciéndola sentir incómoda.

tacaño tacaño No seas tacaño o tu atractivo lo acabará pagando caro taca  o

Muy importante en tener en cuenta el contexto o la situación. Que venga alguien a quien no conocemos y nos pida que le invitemos a una copa con clara intención de aprovecharse de nosotros, no es ser generoso, es ser imbécil (a menos que seamos muy seductores y aprovechemos ese tiempo mientras invitamos a una copa para llamar la atención de la otra persona y que se acabe quedando con nosotros claro). Generoso se es con la persona que merece de nuestra generosidad, por lo que habrá que estar avispados e identificar en cada momento como nuestra generosidad puede ser percibida. En el mismo caso, si esa persona que se nos acerca viene con clara disposición de flirteo buscando sexo rápido, rollo peliculita americana, puede que sí nos sea interesante acceder a esa solicitud. No obstante y como ya he dicho, la generosidad es algo que nos apetece hacer y nos surge internamente, no algo que nos lo pida nadie.

Por tanto un buen seductor o seductora deberá ser generoso, adaptándose al contexto y a la situación, y procurando que haya reciprocidad.

Tacaños con la otra persona

En este caso vamos a algo más importante para conseguir seducir a alguien que las inmensas orejas negras para el propio Mickey Mouse. Nos referimos a la cualificación, o lo que es lo mismo, ser generosos comunicándole a la otra persona lo que nos gusta de ella y como nos hace sentir.

Está muy extendido en algunas ramas del cortejo moderno que para valorar a una persona se lo tiene que ganar, que uno debe de ser percibido desde un marco de que es el premio. Al principio esto crea muchos quebraderos de cabeza generando muchos más problemas de los que resuelve, ya que es una creencia fachada que muchos no sienten de verdad. No son generosos para que no se perciba que valoran más a la persona que tienen delante que a ellos mismos.

Por supuesto, y como hemos visto en el apartado monetario, a la hora de valorar o elogiar a alguien que queremos seducir, intentaremos que haya reciprocidad. No obstante, alguien que se valora mucho a sí mismo o a sí misma, no necesita que se le alabe, pues su valor propio y su amor por sí mismo/a le hace ser independiente de las opiniones externas, y le hace amar mucho más el mundo y a las personas que le rodean, tal y como hace con sí mismo, sin necesitar de elogios que provengan del exterior.

invitar-tacaño tacaño No seas tacaño o tu atractivo lo acabará pagando caro invitar copa 1

Me he dado cuenta de que conforme he ido mejorando mi vida y en especial en esto de la seducción y las relaciones sociales, cuando antes intentaba dar según fuera recibiendo, o dar menos, ahora no necesito recibir nada, puesto que mi autoestima no depende de la opinión de terceros. Es más, me siento mucho más satisfecho cuando hago sentir bien a los demás y provoco emociones positivas en ellos, que cuando recibido elogios o admiración.

Quienes más notan esto que he comentado son las propias chicas a las que puedo intentar seducir. Notan como yo las valoro al mismo tiempo que me muestro sereno y querido por mí mismo sin necesidad de ser elogiado ni de fanfarronear. Noto cómo me valoran sin necesidad de decírmelo abiertamente, simplemente con el lenguaje no verbal. Sin recibir ni un solo elogio verbal por parte de ellas, y yo si siendo generoso dándoselos, me siento respetado y atractivo.

Por tanto y tras lo visto anteriormente, mi consejo es que te olvides del “pagafantismo” y no temas ser generoso con otras personas y que lo hagas siempre que te apetezca, no con el objetivo de obtener nada a cambio, sino por que realmente quieras hacerlo. Siéntete bien dando, porque realmente merece la pena.

¡Vive sin límites! ¡Good life!

Sobre El Autor

Escribo e imparto cursos sobre desarrollo personal desde el año 2012. Mis ramas de actuación son la comunicación, la seducción, la inteligencia emocional y la meditación. Soy Graduado en Marketing y Administración, y actualmente estudio diseño de moda. Mi sueño es seguir mejorando mi vida día a día mientras intento influir en otros para mejorar la suya. Más en mi web: http://bravejungle.com

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6 Respuestas

  1. Jota

    Tio en serio, gracias por este articulo.

    He sido y aun sigo siendo un capullo y un tacaño a lo largo de esta vida, creo que más desde que me metí en el mundo de la seducción (Mal entender conceptos, hacerme/creerme el superior a los demas, insultar creyendo que son negas, etc..).

    Responder
    • David Jungle

      Me alegro de que te haya molado tío. Se lo que se siente, yo también pasé por esa fase por culpa de la seducción mal explicada o entendida de algunos bonicos jejej

      Un abrazo!

      Responder
      • David Jungle

        jajaja, puede ser una variante aunque no lo he dicho pensando en esa herramienta

  2. lopez

    David que buen articulo!! Ahora me comprendo mas a mi mismo y veo lo tonto que fui invitando a esas chicas que buscaban solo unas copas gratis y no invitando a amigos de toda la vida que siempre estan a mi lado :S
    Lo que no entiendo muy bien es como puedes ver el sentimiento de reciprocidad que nombras en este articulo con una persona que acabas de conocer por ejemplo, como sabes eso de que no eres el que le va a pagar la copa de la noche?

    Responder
    • David Jungle

      Hola Lopez,

      en el caso de que se acerque a ti buscando una copa se hace identificando si esa chica que se ha acercado a ti lo ha hecho por que le gustas o por que quiere sacarte una copa sin más. Con la experiencia tiende a ser bastante sencillo identificar cuando una chica habla coquetea contigo de verdad o cuando lo hace por interés. La observación, la cual no es infalible y también nos pueden engañar, es la que nos guía en este sentido.

      Mi consejo es que si no identificáis esto claramente, juguéis con ella. Si de verdad le interesáis hablará no será necesaria la copa y posteriormente se la puedes ofrecer tu si deseas. Un ejemplo tras la solicitud de que le invites a una copa sería decirle: verás soy una persona muy generosa, no obstante comprenderás que necesite conocer un poco quien se esconde detrás de esa mirada maliciosa a la par que tierna. No me gustaría invitar a una copa a alguien que no la merezca.

      Con una respuesta así aprovecharemos ese espacio que nos da cualificandola y mostrando ingenio.

      En el caso de que sea una chica con la que tienes una cita, nadie te asegura esa reciprocidad. No obstante si consigues seducirla y gustarle, a menos que sea una chica muy agarrada, recibirás reciprocidad por su parte tarde o temprano. Al menos por mi experiencia siempre me acaban devolviendo las invitaciones, si no a una copa a cenar a su casa o cosas así.

      un saludo!

      Responder

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