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Sólo tienes que ser tu mismo. ¿Cuántas veces hemos escuchado esta famosa frase? ¿Y cuántas veces no hemos pensado que siendo nosotros mismos no  estamos consiguiendo lo que queremos? ¿No será que no estamos siendo nosotros mismos realmente? ¿No será que algo nos lo impide?

“STOP”.  Quiero que por un momento te pares a pensar sobre esto, ¿Qué es ser tú mismo? Para un par de minutos y reflexiona sobre esto un momento. Ahora mismo seguimos…

Muy bien, aunque seguramente no me hayas hecho ni caso y hayas seguido leyendo, ahora quiero que te imagines la siguiente situación. Imagina a un chico normal que nunca se ha preocupado por mejorar, ni buscar un autocrecimiento. A ese chico normal le mola una chica y no sabe qué hacer para conseguirla. En la vida real, este chico apenas consigue pronunciar palabra y le inunda la vergüenza cuando está delante de ella. Éste recurre a su familia y amigos y todos le dicen: “sólo tienes que ser tú mismo”.

Seguro que más de uno se siente familiarizado con esta experiencia, o al menos yo sí. Ahora yo os pregunto ¿creéis que este chico está siendo él mismo? ¿ O creéis que su yo mismo está oculto tras un muro de inseguridades y miedos?

La mayoría de las veces, únicamente siendo nosotros mismos podemos gustar a la gente, el problema está en conseguir PROYECTAR quienes somos, cuando para empezar ni nosotros mismos lo sabemos. En el ejemplo anterior, si cada vez que estamos delante de una chica no nos atrevemos a pronunciar palabra, es evidente que NO ESTAMOS SIENDO NOSOTROS MISMOS. Estamos siendo un reflejo negativo de lo que realmente somos. Solo erradicando de nosotros aquello que opaca nuestro atractivo conseguiremos realmente SER NOSOTROS MISMOS. Y para conseguir esto es imprescindible que asumir el control de nuestros miedos, pues son estos miedos los que nos manipulan y nos impiden ser quien realmente somos.

Del mismo modo, a lo largo de su vida una persona va cambiando, ya sea por circunstancias externas o por voluntad propia, nuestros paradigmas o formas de ver las cosas y nuestros hábitos van cambiando. A veces para mejor y otras para peor.

Como ya dijo Aristóteles hace 2.300 años, “Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito.”

Puede que una persona diga que es introvertida y no le guste sociabilizarse mucho, y esto es complemente normal y sano. La pregunta que debe hacerse esta persona es si de verdad es introvertida, lo cual no supondría un problema si de esta forma es feliz y está en paz consigo misma, o si son sus miedos e inseguridades los que la hacen introvertida. Al mismo tiempo y recurriendo al mismo ejemplo, puede que esta persona introvertida sea realmente introvertida en ausencia de miedos, pero se sienta desgraciada siendo así y adopte el compromiso de cambiar. Puede que durante ese proceso de cambio no esté siendo su “yo mismo”, pero a la larga sí lo será y estará más cerca de ser feliz.

Una persona no es de una forma concreta y ya está. La aceptación es primordial, pero quizá no estaríamos siendo sinceros con nosotros mismos si únicamente nos limitamos a aceptarnos y renegamos de mejorar aquello que nos gustaría mejorar. Las personas estamos en continuo cambio por el simple hecho de vivir. Las experiencias de la vida nos cambian continuamente. Una personas no es la misma cuando se levanta que cuando se acuesta. Aunque sea en un minúsculo porcentaje, ésta persona ha cambiado. Por lo que intentar mejorar y superarse no es dejar de ser uno mismo. Dejar de ser uno mismo consiste en imitar a otros y en asumir una identidad que no es la nuestra, pero no en mejorar lo que nosotros mismo ya somos.

Y por último no nos olvidemos de las restricciones. Pongamos un caso extremo, el de no mantener sexo hasta el matrimonio. Una mujer con este tipo de creencia, puede morirse de ganas por coger a un tío y desangrarlo en la cama. Haciéndolo estaría siendo ella misma, porque estaría siendo natural, no obstante no lo hace porque su creencia le impone esa restricción. Desde mi punto de vista este sería el caso más destructivo de todos. Las falsas creencias o las creencias impuestas producen muchos problemas psicológicos y nos impiden ser nosotros mismos.

Por tanto y concluyendo, mi consejo es:

–          Trabajar en resolver esos miedos e inseguridades que os impiden ser vuestro VERDADERO YO MISMO.

–          Crear unos hábitos que os guíen por el camino que queréis y os ayuden a mejorar cada día.

–          No os dejéis pisotear por restricciones impuestas. ¡Ser libres! Sólo vosotros y vosotras tenéis el derecho de decidir que es correcto y que no (dentro de las normas sociales y éticas básicas claro).

Que comience vuestro camino hacia la Good Life…

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Sobre El Autor

Escribo e imparto cursos sobre desarrollo personal desde el año 2012. Mis ramas de actuación son la comunicación, la seducción, la inteligencia emocional y la meditación. Soy Graduado en Marketing y Administración, y actualmente estudio diseño de moda. Mi sueño es seguir mejorando mi vida día a día mientras intento influir en otros para mejorar la suya. Más en mi web: http://bravejungle.com

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