Hola compañeros. He decidido postear un sargeo que hice en Valencia este mes de agosto.

Todo comienza una noche del 5 de agosto. Situación: fiesta en una casa, 11 chicos y se espera que aparezcan 20 y tantas chicas. No habían sido unos días demasiado productivos en lo que a sargeo se refiere. O al menos, no era a lo que yo estaba acostumbrado.

Suena el timbre, augurando la llegada de las dos primeras chicas de la noche. Al verlas me quedo perplejo, sinceramente no esperaba que dos chicas súper atractivas, una rubia y otra morena de 26 y 32 años respectivamente, aparecieran por allí. Me presento cordialmente y las invito a que se acomoden. Por su acento deduzco que son extranjeras, pero con cierto bagaje en la ciudad.

Entre que llegaron y decidí que era hora de actuar pasó quizá 45 minutos. 45 minutos que gestioné entre cenar, tomarme mi primera copa y hablar con todo el mundo. Cómo no, cuando decido acercarme se me adelanta mi buen amigo Carisma, siempre ojo avizor. Como él está hablando con la rubia, decido hacerle de ala hablando con la chica morena. No era una chica que me estimulase mucho, pero para pasar el rato estaba bien. Además prometía buena conversación, y eso es algo que siempre me gusta. La escena era: las dos chicas sentadas en el sofá y nosotros con dos puf al lado. No era la situación ideal para falcarse, pero eso no nos importa. La situación iba viento en popa, estaba claro que había atracción entre mi colega y la rubita de 26 años (supongo que, entre otras cosas, se debía a su brutal embelesamiento). Entre la mía y yo no había demasiada afinidad, pero manteníamos una agradable conversación.

De repente, y para mi asombro, Carisma se levanta y se va a “seguir conociendo gente” (o esa es la impresión que me dio en ese momento) dejándome a mí con las dos. Como supongo que habréis adivinado, a mí me molaba más la rubita que la morena. Así que, y actuando en consecuencia, me coloco en el sitio que había dejado vacío mi amigo. La amiga morena, de la que me había hecho cómplice, se marcha sospechosamente a conseguir algo para beber. Evidentemente, no volvió a aparecer.

La chica rubita era la invitada especial de un amigo de la fiesta (evidentemente, se habían liado, no sé cuando, pero eso estaba ahí). Es la típica chica que todo el mundo consideraría lo que llamamos vaca o una chica, como mínimo, borde. Pero nada más lejos de la realidad. Muchas veces confundimos la TIMIDEZ con que sean bordes.

Fénix: Bueno María, ahora cuéntame a qué te dedicas cuando no estás divirtiéndote con chicos guapos en una fiesta, como esta noche.

María: Pues soy fisioterapeuta, y trabajo en una clínica. (Aquí hago un vacío esperando que siga hablando) Y…bueno, a veces también voy a casas a dar masajes y esas cosas.

Fénix: ¡Vaya! De la rama sanitaria, como yo…

María: ¡Anda! ¿Y tú a qué te dedicas? 

Fénix: Pues soy estudiante de medicina (lo digo de pasada, no me interesa venderme ante una chica a la que, estoy seguro, se le acercan tipos vendiéndose constantemente)…¿Lo tuyo es vocación? Lo digo porque muchos fisios se meten a esa carrera porque no han podido entrar a otra.

El resto de la conversación seguimos hablando de nuestras aficiones, planes de futuro, etc. Todo ello hablando con comunicación emocional, por supuesto.

Aprovecho para sentarme a su lado en el sofá (posteriormente, los que me observaron dijeron que mi Lenguaje no verbal era digno de un maestro) y empezar a cualificarla, decirle lo que me gustaba de ella y por qué, utilizando durante todo ese proceso el embelesamiento.

Fénix: Es curioso…normalmente no encuentro gente que tenga tan claras sus metas (la cualifico). Eso me transmite que eres una chica ambiciosa y que sabe lo que tiene que hacer para lograr lo que quiere (le digo lo que me transmite su manera de ser. Si he acertado, seguiré por ahí, si no le propondré conocernos mejor). Eso me conmueve un montón, porque no hay chicas que tengan esa tenacidad. (Le doy un por qué a la cualificación para que sea creíble).

María: Sí…La verdad es que soy así desde pequeñita. Pero yo eso también lo valoro mucho. Me gusta recibir lo mismo que doy. (Sonríe y hace un gesto extraño con la nariz)
Fénix: ¿Sabes? Ese movimiento tan cuco que haces con la nariz combinado con tu sonrisa te hace aún más apetecible (Decido arriesgarme y sexualizar para ir dándole una dirección).
 
 

Debo añadir que era una chica poco expresiva y su lenguaje no verbal no era muy revelador.
Evidentemente, parece que me pasé un poco con la sexualización, pues se empeñó en ir a buscar al chico que la había invitado.

Decidí lanzarme a la piscina y adelantarme a ella, diciéndole a su amigo que se acercase. La situación fue: yo en medio, la chica a mi izquierda y el chico a mi derecha. Nos pusimos a hablar y aproveché para tenderle un cebo: que nos sirviese un par de bebidas a los dos chicos. Lo hizo, y en el transcurso, su amigo me dijo que era una chica que estaba acostumbrada a que sexualizasen con ella, que le hablase de temas “transcendentales”.

Bien, pues eso hice, no hay que ser necio. No recuerdo de qué hablamos, pero la combinación de la conversación y el embelesamiento hicieron que yo ya empezara a notar IDIs clarísimos. Ella sabía que estábamos en un curso de seducción, así que había que ser sincero chicos:

Fénix: ¿No te parece sospechoso ver a todo el mundo ligando en esta fiesta? (Hago un narrador)

María: Sí, bueno…para eso estáis aquí, ¿no?

Fénix: Bueno…si te dijera que yo estos días no he ligado nada y que esta noche esperaba lo mismo ¿me creerías? (le tiendo un aro)

María: No sé…sí, supongo que sí, no tienes por qué mentirme.

Fénix: Efectivamente. Sinceramente, esta noche no pensaba ligar ni nada de eso…venía a pasármelo bien y ya está. Pero cuando te he visto y he empezado a hablar contigo he notado que tienes más conversación que la mayoría. A mí no me gusta ligar por ligar, me gusta que me estimulen con conversación interesante y diversión y, sin duda, tú cumples los requisitos. Entre eso y lo atractiva que eres, indudablemente diría que estamos ligando, ¿no? Jaja (Muestro vulnerabilidad y además doy una dirección más marcada). 

María: Jaja bueno, puede que sí…(Por cómo me miraba yo sabía que ella sabía que sí. Le puse las cartas encima de la mesa y ella no se había ido. Luz verde).


Aproveché para hacer una cualificación más fuerte y sexualizar no verbalmente dándole besitos en la comisura, en la mejilla, etc. Por último, le dije:

Fénix: Mmm…con todo lo que hemos hablado y lo bien que estamos conectando, junto con las cositas que haces con la nariz, me están entrando unas ganas terribles de arrancarte la ropa (Sexualización verbal muy fuerte acompañada con embelesamiento). Pero bueno, no flipemos, de momento voy a ir al baño y cuando vuelva quiero que nos tomemos dos gin-tonics. (Hago una distensión también muy fuerte para que no me pasase lo de antes).

Cuando salgo del aseo, para mi sorpresa veo a la chica esperando a su amiga para irse. Cuando me ve, le digo cogiéndola de la cintura:

Fénix: ¿Estás segura de que no quieres quedarte un ratito más? 

La embeleso y está claro que no puede resistirse. Además, mi lenguaje no verbal gana muchísimo cuando estoy de pie, porque es muy dominante…y sin esperar respuesta le doy un abrazo y la beso intensamente.

Chicos, ¡¡cómo besan las rubitas de 26 años extranjeras y embelesadas!!

Me la llevo al pasillo y qué sorpresa cuando allí estaba la amiga con otro colega liándose. Pues allí estábamos las dos parejas, una al lado de la otra liándonos en el pasillo. Miro a al chico que estaba allí y veo que va a por todas, así que le imito y decido meter mano hacia partes más…húmedas…

Por desgracia, se tenían que ir porque al día siguiente madrugaban y no pudimos finalizar…pero desde luego, cuando vaya a Valencia allí tendré a una chica dispuesta a hablar de “temas trascendentales”.

GOOD LIFE.