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Huye ya de la gran excusa para fracasar

Aquellas personas que más fracasan son especialmente hábiles para buscar excusas y programarse a así mismas para el fracaso. Su principal enemigo no son los demás, su principal enemigo está dentro de su cabecita.

Cuando no estamos acostumbrados a hacer ciertas cosas o a hacerlas de una forma concreta, la primera respuesta que obtenemos es: ¡No, es que a mi eso no se me da bien! ÉSTA ES LA GRAN EXCUSA PARA FRACASAR.

El hábito es eficiente, pero muchas veces construye grandes muros difíciles de ser superados. Y nos lleva a excusas como éstas. Pero esos muros no dejan de ser mentales. Son miedos y zonas de confort. Cuando te dices a ti mismo que algo no se te da bien, te estás condicionando para hacerlo mal y con desgana.

No ese “algo” no se te de bien, es que tu predisposición y enfoque es negativa. Entonces tienes todas la papeletas para hacer mal algo que podrías conseguir si te lo propusieras con ilusión y con una visión positiva.

A los estudiantes nos ocurre muchísimo. Si decimos que una asignatura no nos gusta y se nos da mal, ¡ojo quien intente sacarnos de ahí!

Sin embargo, ya sea en temas de estudios, trabajo, o cualquier otra cosa, otras muchas veces nos vemos obligados a profundizar, a hacer o estudiar ese aquello que no nos gusta, y a la larga nos damos cuenta de que en realidad nos encanta (o no nos disgusta tanto como pensábamos).

La mente suele ser vaga, le tiene miedo a hacer aquellas cosas que no controla. ¡No se lo permitas! Date la oportunidad de intentarlo hasta las últimas consecuencias. Date la oportunidad de cometer errores, estás aprendiendo. Cuando enfrentamos una actividad que no controlamos, una forma de aumentar nuestra persistencia es tener el enfoque mental de que estamos aprendiendo, y que no pasa nada si cometemos errores, pues de ellos también se aprende.

No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla.

Thomas Alva Edison

¿Qué hubiese pasado si Tomas Edison después de los primeros intentos, se hubiese dicho que no se la daba bien? ¿Quién habría inventado la bombilla?

No seas tu enemigo. No seas la voz de la pereza. No seas la voz del miedo. Conviértete en la voz de coach. Haz que tu yo interior y que esos pensamientos que circulan por tu cabecita sean siempre un impulso, un apoyo para afrontar las situaciones. Un empujón de ánimo, de motivación y de confianza en lo que puedes lograr y crecer.

Tú eres tu mejor apoyo, o tu peor pesadilla. Opta por la primera opción. ¡Conviértete en tu mejor aliado!

Si quieres aprender a motivarte, puedes leer mi artículo: Cómo motivarse para tener éxito.


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David Jungle

Sobre El Autor

Escribo e imparto cursos sobre desarrollo personal desde el año 2012. Mis ramas de actuación son la comunicación, la seducción, la inteligencia emocional y la meditación. Soy Graduado en Marketing y Administración, y actualmente estudio diseño de moda. Mi sueño es seguir mejorando mi vida día a día mientras intento influir en otros para mejorar la suya. Más en mi web: http://bravejungle.com

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