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En la noche que me envuelve,

negra como un pozo insondable ,

doy gracias al dios que fuere

por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias

no he gemido, ni llorado.

Ante las puñaladas del azar,

si bien he sangrado, jamás me he postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos

acecha la oscuridad con su horror.

No obstante la amenaza de los años

me halla y me hallará sin temor.

No importa cuán recto sea el camino,

ni cuantos castigos lleve a la espalda:

SOY EL AMO DE MI DESTINO.

SOY EL CAPITÁN DE MI ALMA.

W.E. Henley

Buenas noches!!!

Así rezaba uno de los momentos más emblemáticos del film “Invictus”, que narraba la historia de Mandela, y cuya escena en la que aparece narrado este poema podéis ver aquí. No obstante, Nelson Mandela no entrego realmente este poema al capitán Pienaar, si no que entregó un fragmento del discurso de Theodore Roosvelt  en la Sorbona el 23 de abril de 1910. Dicho discurso lo podéis leer aquí. Y cuyo mensaje epico sobre la resistencia a la adversidad es similar al de Henley.

Pocos hombres, pueden presumir de lo que Nelson Mandela ha dejado a los anales de la historia. Salir de una prisión después de 27 años de presidio, encabezar el levantamiento de un país y perdonar a aquellos que lo mantuvieron cautivo.

Es obvio por tanto, que un hombre con similares características, dejara una huella imborrable en la humanidad. Y con el pretexto de un homenaje a la figura de Mandela, haré referencia a eso mismo. A la marca que dejamos en los demás. Esa que perdurará mucho más allá de nuestra existencia, tiempo después de que hayamos dejado este mundo.

Mucho se ha hablado en la comunidad de Seducción, sobre herramientas para convencer, persuadir o comunicar de forma efectiva. Sin embargo poco se ha tratado del “Ser”, salvo contadas excepciones que hablan del “Ser uno mismo”, poco se ha hablado de la identidad propia de cada individuo, sin ser tratado bajo un estereotipo prefijado por algunas teorías psicológicas.

Poco se habla de la conciencia de quien es realmente la persona que habitamos. Siempre hago la misma pregunta a muchos chicos que temen al miedo a las mujeres, al miedo a hablar, el miedo a no ser atractivos, o a cualquier miedo; y esa pregunta es:

¿Quien eres?

Solo así, podrás saber, que puedes ofrecer o no a los demás. Y sobre todo, sabrás en todo momento que decisión tomar (aunque cueste o sea dolorosa).

Hoy mismo he leído de un famoso gurú de la seducción “Actúa como si te quisieras, hasta que te quieras de verdad”, y me ha hecho replantear, hacía donde está llegando esto de la “Seducción”. No se hacía donde derivará. Lo que si se al menos es que, yo no tomaré parte en plantar la semilla de la constante necesidad en los hombres. Por eso, siempre que pregunto a alguien quien es, lo siguiente que afirmo es: Acepta quien eres. Nadie podrá ser nunca, quien eres tú, y eso es cuanto menos halagador.

Veo chicos que optan por el camino fácil, imitar un estereotipo, que ha dado un concepto de cierto éxito, olvidando quienes son, e incluso, llevándose a la cama más remordimientos y sentimientos de culpa, que mujeres.

Saber quien es uno, llega a ser más importante que cualquier técnica o herramienta que conozcas.

Sr.BlackDog

Una lección muy importante que nos proporciona tanto la película, como la vida de Mandela, es que, la adversidad se puede vencer, incluso en el peor de los momentos, manteniendonos firmes con lo que somos y creemos, y que siempre volverá la luz a nuestra vida.

La mayor gloria no es caer, si no levantarse siempre.

Mandiba

Hasta siempre Mandela!!!

 

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