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Hoy os traigo una nueva entrega, de estilo personal para que podáis ir confeccionando vuestro estilo propio. Si ya leísteis mi último articulo referente a este tema, recordareis las 10 herramientas para obtener información de uno mismo en “Forjando tu espada”. El objetivo de esta información es constatar la valía auténtica y genuina de cada uno.

 

Hoy os quiero hablar de un tema al que le llevo dando vueltas mucho tiempo, la eternidad…

 

Y precisamente hoy, cuando he ido al fotógrafo a por unas fotos, hemos debatido el tema. La conversación ha salido por el simple hecho de no poder preservar esas fotos hasta la posteridad y perder la oportunidad de que un tataranieto que venga al mundo 150 años después pueda encontrar una foto en condiciones… el papel se degrada, los medios informáticos se quedan obsoletos ( ¿Alguien recuerda de las cintas Beta, las VHS LP o los diskette de 3 1/4?) o se degradan los componentes que los forman; perdiéndose así toda la información que llevan dentro.

 

Llevo meses dándole vueltas al tema, y he llegado a la conclusión de que puede que ese sea el anhelo más grande del ser humano. No es el dominar a los demás, ni el vivir para siempre. No. Es el hecho de no ser olvidado nunca jamás. De que cuando uno no esté (ya sea vivo o muerto), las personas con las que tuvo una interacción, lo recuerden.

 

Por eso hoy, quiero hablaros de la huella que dejamos en el mundo. No me refiero a las pisadas en el suelo mojado de vuestras madres o las de las fotos o los cristales que inevitablemente dejamos. Me refiero al recuerdo que dejamos en las personas que tienen contacto directo o indirecto con nosotros día a día.

No quiero obsesionaros, ni que en vuestro interior estéis debatiendo si la marca es más o menos duradera o más o menos relevante. NO. Simplemente quiero que sepáis que dejamos marca. Unas veces duradera y de por vida y otras degradable y débil. Esta pequeña diferencia, puede ser la respuesta a por qué ella nunca te devolvió los mensajes cuando le hablaste al día siguiente de pedirle su número.

 

Y después de todo esto, Sr. BlackDog, ¿Cómo puedo dejar una huella imborrable en aquellas mujeres que me gustan? ¿Como puedo tener un estilo propio poderoso?

Siento decirte que no hay un método simplificado. Y también siento decirte, que no deberías pensar en dejar huella solo en las chicas que te gustan.

Lo que si voy a decirte, yo que soy un melómano empedernido, son unas frases de canciones que podrían venir al cuento:

  • Masculino singular. De Rosendo.
  • Be yourself! It’s only you can do! (Se tú mismo! Es lo único que puedes hacer) De Audioslave.
  • I did it my way. (Lo hice a mi manera) De Frank Sinatra.

 

Si aún no me has entendido, te explicaré el principio que rige el que dejemos una marca, más o menos duradera.

Si cuando cuentas ovejitas para dormir, todas son blancas y una resulta ser negra. ¿Qué pasará? Recordaremos haber visto una oveja negra entre tanta blanca. (PRECAUCIÓN!!!!. No te conviertas en la oveja negra de tu familia.) Simplemente y con las herramientas de “Forjando tu espada” empieza a ver que te hace diferente al resto del rebaño.

 

 

¿Quieres ser alguien más del montón? ¿Quieres ser el chico número 36 que se ha acercado a ella esa noche?

No, ¿Verdad?

 

¿Quieres ser el hombre que conozca las curvas que hay bajo su vestido? ¿Quieres ser el hombre que la vuelva loca?

Sí, ¿Verdad?

 

Pues, y aunque esto suene a querer reírme de ti…

 

SÉ TU MISMO.

Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrooooooooooooooooooooo (Esto significa un gran pero).

 

Muestra ese balance de fortalezas, valores, pensamientos, actitudes y debilidades propias de una forma adecuada a las necesidades de la chica o persona en cuestión, y sobre todo de forma honesta y sincera.

 

Un saludo fuerte para todos.

 

 

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