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Hola amigos. Tras un tiempo sin escribir, pero leyendo desde la sombra, el otro día leí un post en un foro de un usuario llamado Mikael Martin. El post me llamó la atención porque estuve totalmente de acuerdo con él cuando lo leí, pese a estar escrito en un foro que no es santo de mi devoción.

El usuario en cuestión nos da su punto de vista, con el cuál concuerdo totalmente, sobre uno de los problemas que la gente que entra a este mundillo desarrolla: el abrir demasiado. 

Sí, sé que probablemente creáis que precisamente el problema es abrir poco. Abrir poco no es aconsejable al principio, cuando se acaba de empezar y aún se tiene miedo y ansiedad por acercarnos a hablar con una chica; pero con el paso del tiempo, un buen seductor y un hombre con valor natural, se va haciendo más selectivo, con lo que sus aperturas disminuyen en cantidad y a la vez aumentan en calidad.

Aunque la reflexión es un poco larga, os recomiendo encarecidamente que la leáis por ser de gran calidad.

El abrir por abrir está sobre valorado en este mundo de la seducción…pero bueno, no os caliento la cabeza, os dejo con la reflexión de este chico al que no tengo el placer de conocer:

Este es un post que quizás pueda saltar algunas diferencias entre los usuarios, pero considero que es un tema importante que más de uno debería pararse a pensar. Muchos de los que empezamos en este mundo de la seducción normalmente nos encontramos un problema muy simple. ¿Qué decimos a esa chica que nos atrae? Claro, antes de conocer esto nos abruman las dudas. No sabemos qué hacer, nos ponemos nerviosos y nos asustamos. El resultado suele ser no acercarnos, y si lo hacemos, solemos darnos un bazucazo de proporciones épicas.

Pero luego llegamos a la seducción, libros, talleres, técnicas… Tenemos “todo hecho” y preparado para triunfar, lo único que nos queda es poner de nosotros mismos y aprovechar esas cosas llamadas abridores para enfrentarnos a esa chica que está bailando con sus amigas en la discoteca. Cuando ya coges confianza, el abrir es una tontería. Quizás te pueda causar algo de duda e indecisión en el último momento, pero nos ponemos nuestra mejor sonrisa y confianza en uno mismo e ignoramos esa duda que nos intenta sabotear. Y a por ella que vas…

Lo tienes todo. Según te vas acercando a la chica sabes que vas a triunfar, y si no, te convences a ti mismo de que así es. Tu confianza en ti mismo pasa a ser abrumante, transmites la mejor energía posible y te dispones a entrar al grupo desde ese ángulo que te da la superioridad. Y sueltas tu frase mágica que las va a dejar maravilladas a todas ellas. Vas a conseguir desmarcarte del resto de los hombres que les hayan entrado esa noche y posiblemente, triunfes con esa chica. Y si no, en el peor de los casos te marchas con una negativa que se convierte en una experiencia positiva para tu yo interior, como dicen en el ajedrez, aprendes más perdiendo que ganando.

Hasta aquí todo es normal. No es más que un post típico sobre confianza en uno mismo a la hora de abrir, pero eso no es lo que me hace escribir hoy. Considero que muchos practicantes de la seducción tienen un problema que a primera vista puede parecer una tontería, pero que profundizando en él es algo bastante grave. Y hablo del abrir por abrir. No me malinterpretéis, considero que para perder el miedo está bien abrir cuando encuentras oportunidad. Incluso para calentar y ponerte en una actitud positiva, pero puede llegar un punto que se hace enfermizo.

Hablo de aquellos chicos que van grupo tras grupo, chica tras chica, practicando esas ingeniosas frases que han leído esa tarde en el foro, que funcionen o no, van a ir al siguiente grupo a hacer el mismo ritual. Y tenemos diversos problemas ante tal actitud.

Obviamos una de las partes más importantes de la seducción: las mujeres. Sí, aunque estáis abriendo a ese grupo de chicas, ¿qué motivación te ha llevado a hacerlo? ¿Has sentido un interés especial? ¿O es el simple hecho de sentirte bien y “superior” porque eres capaz de acercarte a un grupo de chicas desconocidas? Hay poco mérito en eso si eres capaz de hacerlo cien veces en una misma noche, no hay reto ninguno, se convierte en una pura rutina para alimentar el propio ego de cada uno. Personalmente, creo que esto puede ser una gran falta de confianza en uno mismo y en la necesidad de convencerse a uno mismo que es un aven y un triunfador en la vida.

¿Realmente es necesario que si has abierto a un grupo de chicas y se muestran receptivas irte? Esta situación aunque no la creáis posible la he visto cientos de veces saliendo con gente que practica seducción. Si pasa eso es porque ha habido un grave error antes de haber hecho todo ese proceso que describía al principio del post. Este error es que no había un interés real en las chicas a las que abrías, lo único que querías es soltar tu artillería de seductor, quedarte tan ancho, y luego ir a la siguiente. ¿Realmente es positivo entrar a una chica por la que realmente no tienes ninguna clase de interés? Bueno, esa es una pregunta que cada uno debe hacerse a uno mismo y reflexionar.

Quizás haya gente que piense al leer esto “Joder, no sé de qué me habla éste, nunca me ha pasado. Es una tontería.” Pero luego en la calle es todo lo contrario.

Ahora, si has pensado “Joder, esto me suena un poco” Mientras leías el post, para saber si te pasa de lo que hablo solamente tienes que hacer una cosa. La próxima vez que vayas a abrir a una chica pregúntate a ti mismo: “¿Realmente siento una atracción por esta chica o estoy yendo por ir?”

Claro, somos hombres, y muchas veces a esa pregunta nuestro cerebro nos responderá “Está buena” y satisfechos iremos sin darle más vuelta, pero quiero hacer referencia a algo más que un mero interés físico. Hablo de un interés genuino por esa chica, que nos motive realmente a dar lo mejor de nosotros mismos en ese ligue. Que luego cuando acabemos de hacer nuestro trabajo nos sintamos a gusto con nosotros mismos, no por el hecho de haber triunfado o no, sino por el hecho de haber sido naturales y fieles a nosotros mismos y no habernos forzado a actuar por actuar. Fieles a esa fuerza que nos dice en nuestro interior, “Joder, quiero conocerla ¡YA!”

Y aunque algunos se aprendan el papel de memoria y la chica no note diferencia entre uno y otro, hay alguien que sí que va a notarlo, y ese alguien es nuestro subconsciente. Y eso, aunque parezca una tontería tan pequeñita como un grano de arena, van a ser el tipo de fallos e incongruencias que se acumulen en nuestro yo interno y tarde o temprano nos hagan fallar algo del juego interno sin saber explicarnos el por qué.

Chicos, realmente es una buena reflexión para hacernos. Hay interacciones que fracasan por no saber por qué nos hemos acercado a una chica. Seamos verdaderos hombres con Valor Natural y conozcámonos a nosotros mismos antes de salir a conocer a alguien. Os aseguro que merece mucho la pena saber por qué nos gusta una chica además de su aspecto físico. Y poder decírselo con precisión es un regalo que muy pocos hombres son capaces de hacer.

Un fuerte abrazo, Good Life

 

 

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