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El mayor premio es compartirlo. (Pulsa en el símbolo de Play para ver el vídeo)

Con motivo del anuncio de la lotería de este año hoy quiero hablar sobre compartir. Pero no sólo de compartir los bienes materiales, sino de compartir nuestro conocimiento, nuestras creencias y nuestras ilusiones. Compartir lo que a nosotros nos hace crecer para que otros crezcan a nuestro lado. Compartir lo que da verdadero sentido a nuestras vidas.

Una vez me dijeron que no importaba lo que crecieran las personas que tenía a mi alrededor, que eso no era importante. Los celos destruyen nuestro presente y lo importante no es ser más o menos que nadie, lo importante es que si los otros crecen, tú también creces con ellos.

Si tú creces y compartes tu experiencia es cuando otros crecen contigo. En esta sociedad tremendamente competitiva nos enseñan que la vida es dura, que en nuestro trabajo tenemos que ser los mejores si no, otros nos pisarán y se quedarán con nuestro puesto o ascenderán mientras que nosotros nos quedamos atrás. Aprendemos que nuestra empresa o nosotros mismos tenemos que crecer más y más y procurar que el otro sea menos. Hay una gran toxicidad en estas enseñanzas.

No podemos pasarnos la vida compitiendo. La sociedad no debería ser una lucha por ver quién es más valioso. La competición es muy bonita cuando permite que todos consigan ser mejores, pero es el trabajo en equipo lo que determina los grandes logros. Una sociedad unida con un objetivo común de bienestar para todos sus miembros. Porque si yo estoy bien e intento contagiar mi bienestar a otros, y esos otros lo hacen con otros y otros y otros, al final alcanzaremos un bienestar común donde el odio y el resentimiento no tendrán razón de ser.

Necesitamos una aceptación profunda de nosotros mismos. Necesitamos querernos y valorarnos por lo que somos y motivarnos por ir más allá. Porque nuestras ilusiones no están en tener más cosas y mejores, están en el valor que nos otorgamos a nosotros por haber conseguido todo eso. Es el sentirnos realizados lo que da sentido a nuestras vidas.

El Don más grande que podemos hacer a otros no es compartir con ellos nuestra riqueza, sino hacerles descubrir la propia (Disraeli)

A veces nos cansamos de compartir con quienes no sentimos que valoren todo lo que le ofrecemos. Pero el valor de compartir no está en que te reconozcan que lo haces. Las personas no siempre son agradecidas y todos nosotros hemos pasado por alto momentos en los que hubiese convenido decir alto y claro: GRACIAS. El verdadero valor de compartir es el bien que puedes estar haciendo en otras personas y cómo te hace sentir esa realidad.

La mejor parte de la vida, es compartir con los que te rodean, y dar sin esperar recibir nada a cambio, el destino solo se encargará de decidir en sus momento si alguien compartirá sus vivencias contigo. Dar es el mejor regalo que puedo recibir (Rozeti)

¿Os ha pasado alguna vez que habéis compartido un éxito con alguien y ese alguien se ha enfadado? Es algo muy desagradable. La envidia contamina todo lo bueno que hay en una persona. Ese algo que has conseguido ha despertado un sentimiento de frustración pues está relacionado con algún fracaso de la otra persona. Esto es muy feo. Puede que nos disgusten los éxitos de personas cercanas pero los éxitos de las personas que aparecen en televisión cada día nos causan admiración. ¿Qué incongruencia verdad? Eso es porque a los que no conocemos los vemos desde otra perspectiva, en cambio a los que sí los sentimos cercanos y su éxito lo podemos llegar a ver como un ataque a nuestro autoconcepto porque nosotros no hemos conseguido eso. O puede que hayamos conseguido mucho más y no le demos el valor que se merece.

El verdadero compartir, no teme ni busca ser alabado ni despreciado. se acerca más al amor sin condición, al tender la mano sin esperar nada a cambio, desde el amor y la aceptación completa. A veces alguien necesita mirarse en un espejo ajeno para validar éxitos y fracasos, sin embargo esto es simple falta de visión. Nuestro único problema es que no alcanzamos ver todo el jardín de flores esperando ser disfrutado que ya existe en nosotros.

Compartir no es sólo dar algo, también es hacer sentir a quienes nos rodean. Alegrarnos cuando nos cuenten ese éxito que comentaba en lugar de sentirnos envidiosos. Eso es compartir nuestra alegría. Así es como se forman relaciones de amistad. Compartir es una forma de contagiar emociones positivas y seductoras. Compartir también es decirle a otra persona “qué bien lo has hecho”, o decirle “te admiro por tu capacidad para realizar tal o cual cosa”. Compartamos positividad. Compartamos amor. Compartamos entusiasmo. Compartamos ganas de vivir, pues hay personas que lo están pasando mal y no saben que será de ellos. Y es curioso, como compartiendo, recibimos más. Como ganamos más amigos con una sonrisa que con un ceño fruncido. Comparte sonrisas, ideas y amor.

Un sabio dijo: Felicidad es una palabra curiosa. Si prestamos atención a su estructura, nos damos cuenta de que para sentir felicidad, quizás tengamos que dar.

Desde este momento te invito a vivir compartiendo. Cárgate de ilusión por vivir al máximo tu presente y adéntrate a experimentar su magia.

“Oye mira, te acabo de ver desde allí, y sólo quería decirte que ha sido ver tu sonrisa y todos los problemas que tenía han dejado de tener sentido. Ha sido sólo un instante, pero un instante que me ha enseñado una gran lección. Te lo agradezco.”

Es muy fácil compartir alegrías, incluso puede que ligues haciéndolo, así que no te cortes. ¡Good life!

Sobre El Autor

Escribo e imparto cursos sobre desarrollo personal desde el año 2012. Mis ramas de actuación son la comunicación, la seducción, la inteligencia emocional y la meditación. Soy Graduado en Marketing y Administración, y actualmente estudio diseño de moda. Mi sueño es seguir mejorando mi vida día a día mientras intento influir en otros para mejorar la suya. Más en mi web: http://bravejungle.com

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