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La seducción es un arte, no una ciencia. El arte de seducir con inteligencia siempre superará a cualquier método que resta creatividad.

No existe mayor arte que la vida. Esa sensación de no saber si estamos en lo correcto o no, y aún así lanzarnos al vacío llenos de estusiamo. Ese estado de creatividad que recorre tus venas. Esa corazonada que te alegra el alma. El contar con una sola cosa, tu inteligencia y tu confianza en ella.

Pero el ser humano es idiota. Es temeroso. Le tiene miedo a la vida. Se angustia continuamente cuando alguna chorrada de turno no le ha ido del todo bien. Y entonces busca métodos y técnicas para empollárselos como un loro, o como los niños que cantan las tablas de multiplicar, porque es tan imbécil que se esfuerza por convertir el arte de la vida en una pseudociencia. Estudiar patrones y estructuras que le hagan pensar lo menos posible y le lleven al camino fácil.

Los métodos de seducción, que sin ningún valor científico y en base a rutinas y patrones de subjetivo éxito se venden por doquier prometiendo un futuro de sexo desenfrenado. Y los tontos se lo creen. No pienses, no seas creativo. Que piensen otros y tú pagas. Pero lo peor no es pagar con dinero, lo peor es pagar con libertad. Vendes tu capacidad de pensar y encima vacías tus bolsillos.

No te sientas ofendido si te identificas con este mensaje, pues mi objetivo no es otro que provocarte, que te des cuenta de que eres tú quien ha de controlar tu propia vida y que has de encontrar tu camino sin depender de nada ni de nadie. Aprende a pensar por ti mismo en la magia del momento. Sumérgete en las finas aguas del arte de vivir sin miedo ni intención de mirar atrás. Investiga, conoce, estudia, inspírate de otras personas, pero nunca, jamás, y de todos mis consejos este es el mejor, hagas lo que otros dicen porque sí, para lo cual me incluyo. Eres tú el que debes ser crítico con la información y crear tu propia vida artística sin patrones, lleven la firma que lleven.

El camino fácil se paga en euros de inteligencia

Cuando empecé a interesarme por mejorar mis relaciones con las mujeres, primero leyendo muchos, muchos libros, por allá por el 2003-2004, y formando parte de las conocidas como comunidades de seducción, mi visión esperada de la seducción no era la que me encontré. Yo esperaba que me enseñaran a ver la vida como el mismísimo Giacomo Casanova, o quizá como alguna otra clase de gran experimentador de emociones. Pero lo cierto es que no fue así…

La verdadera seducción no es estudiar un método y unos pasos que realizándolos te lleven a seducir. Eso no es sentir la seducción, es llevar a cabo una estrategia premeditada por otra persona que no eres tú. Es actuar acorde a lo que otro dice que se debe hacer e intentar evitar los fallos. Quizá no te lo digan así de claro, pero para eso te lo voy a decir yo aquí: Este método es científico, está estudiado, haz lo que dice en él, no pienses. Es más, si lo pones en duda o lo contradices, te echamos de aquí a patadas. Ya no puedes pertenecer a este fantástico grupo social de súper seductores.

Tu estado mental no siente la seducción, lo que siente es una serie de actuaciones. Tu inteligencia no toma partido, te vuelves memoria, intentas recordar que es lo que tienes que hacer mientras que tu intuición se mantiene dormida. Estas actuaciones pueden llevarte a tener éxitos superfluos con las chicas, con los chicos si eres una de nuestras lectoras, pero no te vas a sentir seductor/a, como mucho te sentirás un actor. Tus interacciones se convertirán en una obra de teatro donde el objetivo es la práctica para conseguir una mejor representación, y sin el guión tu instinto es débil. Es un bebé desentrenado. No tienes el control de nada bajo las barreras del método. La verdadera seducción, como ya tratamos en un artículo anterior, es la que se siente como una meditación, como un arte, fluye y crea situaciones y emociones únicas en la magia del presente, del dejarse llevar.

Siente la seducción y siéntete seductor, ese el camino que yo quería encontrar y que encuentro ahora cada día en mi vida. Fuera métodos, fuera herramientas, fuera estilos de seducción, y fuera egocentrismos.

Seductores en cadena

No paro de ver a personas que vienen a Good Life con la ilusión de mejorar sus habilidades sociales desde estos “mundos de la seducción” donde se suben vídeos a internet ligando y queriendo demostrar lo que saben hacer, y digo saben, no que sientan, porque personalmente percibo que no sienten nada. Se ponen delante de una cámara buscando relativos resultados superficiales, potencian la idea de que hay que ser un ganador (un triunfador, un crack, un seductor, gran follador). Buscan que la gente los admire porque le echan las pelotas que otros no tienen, y fruto de esta posición de admiración, la gente quiere contratarles para alcanzar esos resultados. Es puro marketing de la psicología del consumidor: despierto una necesidad en un segmento de consumidores, como lo que intento vender es un arte, algo intangible, lo que hago es tangibilizarlo en forma de producto “métodos y técnicas” estudiados y científicos (de científicos no tienen nada, son una pseudociencia), que posterior mente ofreceré como píldora mágica a sus problemas.

Matizaré, antes de recibir las críticas de este sector, en que no veo nada de malo en estas prácticas de enseñanza de la seducción, seguro que esta gente consigue ayudar mucho a sus clientes, o al menos eso espero, lo que no me gusta es la clase de actitudes y valores inertes a estas enseñanzas de parte de algunos colectivos, dicho sea de paso, lo he sufrido en mis propias carnes, y obsesionar a la gente con que tienen que ser unos ligones compulsivos para tener éxito en la vida es un ataque muy ruin a su ego por mucho que potencia vuestras ventas. No obstante no os echéis encima de estos gurús como malditos diablos, pues ellos son los primeros que sufren de sus enseñanzas, y por otra parte buscan ganarse la vida con algo que les gusta. No son satanás materializado, vamos. En realidad no engañan a nadie, venden lo que sienten y piensan correcto, lo que nos lleva a deducir que ellos mismo son los primeros engañados de sus propios métodos.

Pero la verdadera seducción es algo distinto, no es un camino de técnicas y artimañas, sino un camino hacia la meditación y el encuentro con nuestro centro. Tal y como yo lo veo, y otros autores de esta Web y seguidores sienten, es algo que empieza a formar parte de ti y todo lo que respiras es seducción. Pasas de intentar seducir o aprender a seducir (hacer algo externo) a sentirte seductor y que todo lo que haces seduce fruto de ser quien realmente eres (factores internos) y haber cultivado tus habilidades en base a esos factores internos.

¿Cómo puedo hacer una escultura? Simplemente retirando del bloque de mármol todo lo que no es necesario (Miguel Ángel Buonarroti)

La seducción de los inteligentes

Cuando digo personas que sienten la seducción, y no digo seductores o seductores naturales, es porque todos en este planeta llamado tierra seducimos continuamente y a todas horas, y a la primera persona que seducimos es a nosotros mismos.

Un ligón o el sargeador masculino, liga para obtener el éxito con las chicas, y para al mismo tiempo sentirse bien consigo mismo y valorado por los demás. Toda su fortaleza es externa, y por eso se preocupa tanto de demostrar a los demás. Todo es ego, su propio yo. Es una ola, no parte del océano. Se siente valorado gracias a sus éxitos y sin ellos se desmorona. Desgraciadamente estas metodologías de seducción incentivan que los chicos busquen cada vez perfeccionar más y más su técnica mediante la práctica, no mediante el sentimiento. Esto hace que su mundo empiece a moverse y a depender de sus resultados con las chicas, aunque los propios profesores les digan que no importa ese resultado.

Esto no solo tiene consecuencias negativas psicológicamente hablando, sino que hace de la seducción algo mecánico queriendo ser científico basado en la técnica, no en el arte de sentir y fluir que es como lo hace una persona seductora por naturaleza.

El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla (Lao-tsé)

El otro día hablaba con un chico que vino a uno de nuestros talleres de verano y éste me comentaba que había estado varios años siguiendo los métodos de seducción y poniéndolos en práctica con escasos resultados, y que tras olvidarse de ellos y centrarse en el que a priori parecía el camino más largo, el de mejorar y sentir la seducción, en cuestión de meses había avanzado muchísimo. No me sorprende demasiado porque ya me han dicho lo mismo otros chicos otras veces. Pero de lo que sí que me di cuenta en ese momento es de que, lo que parece el camino fácil que es aplicar un método y ya está, es muchísimo más largo que mejorar de verdad y sentir la verdadera seducción desde la vía espiritual. Y es que francamente parece ser una visión más costosa de alcanzar que la de leerse un método y practicarlo una y otra vez, pero en mi propia piel y en la de muchas personas que se ponen en contacto conmigo, veo que en realidad llegar a ser una persona seductora de forma natural es mucho más corto y los resultados son mucho mejores que el que intenta aplicar una estructura, pues el tiempo que conlleva el poder aplicar bien esa estructura acaba siendo superior que el que conlleva mejorar de verdad en base a la inteligencia propia.

No seas de esos que buscan, encuentran, y después huyen con miedo (Paulo Coelho)

Siente el arte de seducir

En Good Life en lo referentes a temas de seducción perseguimos el encuentro entre tu yo mismo y tu esencia seductora, y el aprendizaje y práctica de habilidades sociales apoyada en esa base. Esa esencia que te hará vivir más intensamente y sentir de verdad lo que haces. Una esencia que apaga tu mente, miedos y frustraciones, y te sumerge de lleno en tus relaciones sociales. Porque seducción no es solo conocer chicos o chicas, la seducción envuelve toda tu vida. Sentir la seducción es estar conectado con los demás separándote de tu ‘yo’, y cuando consigues separarte de tu ‘yo’ para formar parte del todo es cuando la conexión que consigues despertar en las chicas/os es única y meditativa. La seducción deja de ser un engaño.

Siente, vive y experimenta. Un hombre de verdad no se siente valorado por número de conquistas (pues se valora lo suficiente como para aceptar que podría conquistar a muchas chicas), sino que le atrae el reto que le presenta el seducirle a la vida. Le atrae el reto de seducir a chicas que de verdad le gustan (quizá se lo ponen difícil), esas que consiguen que su corazón se dispare y le haga perderse en sus deseos, y enfrentarse a ellas cara a cara, sin miedo a enamorarse y salir huyendo. Si quieres experimentar la verdadera seducción, si quieres ser un Giacomo Casanova, un artista, olvida el camino fácil y los truquitos sobre seducción. Coge las riendas de tu vida y que no te vuelvan a vender la moto.

Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos (Buda)

Si has sido practicante de los métodos o técnicas de seducción y quieres aprender cómo utilizarlos a tu favor, puedes leer este artículo:

 

 

Un saludo y good life 😉

 

Sobre El Autor

Escribo e imparto cursos sobre desarrollo personal desde el año 2012. Mis ramas de actuación son la comunicación, la seducción, la inteligencia emocional y la meditación. Soy Graduado en Marketing y Administración, y actualmente estudio diseño de moda. Mi sueño es seguir mejorando mi vida día a día mientras intento influir en otros para mejorar la suya. Más en mi web: http://bravejungle.com

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3 Respuestas

  1. Yeferson

    Hola David. Gran aporte. Comparto contigo muchas cosas. La primera es que hay muchos “seductores” ahora que hay internet y se han logrado popularizar con métodos que, parece que funcionan, pero que no aportan un valor a los hombres. Es triste porque la seducción va más allá de la mujeres, para mi siempre ha sido un empuje para mejorar y lograr mis objetivos. También me identifico con tu punto de vista sobre que seducir es conectarse con los demás y dejar a un lado las individualidades. Aprovecho para invitarte a mi blog http://www.confiatividad.wordpress.com Gracias por tu aporte. Un gran saludo desde Colombia.

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    • David Jungle

      Gracias Yeferson!
      Si en gran parte el mayor poder de la seducción es que muchas personas empiezan en ella atraídas por el marketing, esa necesidad que les despierta el camino fácil, y luego siguen mejorando a través de muchas otras vías. No se quedan estancados solo en los métodos. Al final el objetivo de este artículo es ese, que la gente que solo lee libros y libros de seducción llenos de métodos y técnicas se centre en mejorar su vida en todos los aspectos y no se obsesione solo en el de ligar, ya que ligar suele ser consecuencia de lo que uno es más de aquello que pueda hacer de forma premeditada.
      Un abrazo, miraré tu blog 😉

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  2. Claudia

    Hola David me encantó tu artículo. Y me surgen muchas dudas. ¿El seductor que aprende métodos para conquistar una, otra y otra vez, es falto de autoestima sana? ¿Tiene vacíos emocionales que pretende llenar a través de la seducción y el sexo? ¿Qué empuja a un hombre a querer ligar una cada día, con más frecuencia? ¿Cómo abrir los ojos y darse cuenta que la seducción es vivir, disfrutar la vida, siendo nosotros mismos, fieles a nuestra esencia, sin máscaras? ¿Cómo hacerles entender que más que tener mil mujeres de una noche, es preferible descubrir a la misma mujer por mil noches?

    Para evitar precisamente caer con esos seductores, he leído libros (The Game, El Arte de Seducir, etc.) para alejarme de ellos. He de decirte también que conozco gente muy cercana a mí, que ha llegado a un grado peligroso de promiscuidad por seguir precisamente estos consejos.

    No sé, supongo que me cuesta entender el “ego” masculino, como en ésos casos.

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