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La necesidad de validación es un defecto cada vez más común. Personas que necesitan decirle al mundo cual es la verdad. En la otra cara de la misma moneda hay otras personas que (conscientes o no) prefieren les digan que lo que están haciendo está bien o directamente esperan órdenes.

Afirmaciones que buscan que estés de acuerdo

El bonito gesto de compartir lo que uno piensa muchas veces oculta una búsqueda de validación, de gente que te apoye y piense como tú. Muy rara vez se dice con la escéptica intención de generar debate, sino que ya se tiene una opinión formada y anclada (no deformable). La mayoría de veces hay datos, y después hay interpretaciones. Y aquí es donde cada uno en este momento puede formarse una idea muy diferente.

El entendimiento es más complejo de lo que nos creemos, al final es nuestra mente la única que impone los límites, debido a que no funciona de una manera lógica, sino con heurísticas (comportamientos automatizados) que siguen cierta economía/eficiencia o previene errores (en entornos muy simples).

Estás equivocado

Pocas cosas ofenden a alguna gente cuando alguien niega su argumento, y su respuesta suele ser “gritar más fuerte”, como si gritando más fuerte fuera a convencer mejor. He visto discutir a personas que decían lo mismo con diferentes palabras, y no llegaron a un acuerdo. Algunos usan argumentos tóxicos del tipo “no sabes” o “no me entiendes” cuando son ellos los que no se abren a entender otras posturas. He visto otras personas que (quizá entendiendo este artículo) se divierten llevando la contraria y criticando, alterando a gente con ideas fijas, sin importarles si es lo que ellos piensan.

Malentendidos en palabras sin neutralidad

Ojalá las palabras fueran neutrales, pero muchas tienen una idea formada en nosotros. Así, homosexualidad, feminismo, machismo, comunismo, fascismo, ser de derechas o ser socialista tienen en nuestra mente a asociarse a emociones, imágenes y a juicios (tienen razón o están equivocados). Con mucha gente hay que ser cuidadoso eligiendo palabras para una conversación porque negarán a “Caperucita roja” y aceptarán “Caperucita encarnada” como sucedió en la última dictadura española. He visto cómo me han negado una frase al usar una palabra concreta, pero en realidad estar de acuerdo con el planteamiento de fondo.

Así, feminismo para unos es defender los derechos de la mujer, y otros debido a la radicalidad de algunas feministas es extralimitar los derechos de la mujer, generar desigualdad incluso alterar el orden público; en ambos casos hay emociones implicadas. La política es otro claro ejemplo. Con personas con sus emociones enfrentadas es muy difícil llegar a un acuerdo. Cuanto menos te implicas con ambas posturas más neutral te vuelves.

Para ponerse de acuerdo

Habla con objetividad, con datos, busca los puntos en común y averigua los matices en los puntos discordantes. Ten una mentalidad abierta: Si expones tus ideas estate preparado para argumentos contradictorios y para defender tu postura, de nuevo con objetividad, con datos y cuando no, reconociendo que es “una opinión”, por tanto no es una verdad y si el otro tiene “otra opinión” acaba la conversación pues no llegará a ningún lugar.

 

Esperando órdenes

El que niega

Tienes una idea estupenda, se la propones a tu socio, amigo, madre, padre o jefe. Su respuesta: NO. Se la repites de otra manera, de nuevo un no. A veces, tiempo después se le ocurre una gran idea, la que tú le comentaste meses atrás. ¡Cómo puede ser!

Muy probablemente la primera vez no te entendió completamente o hizo valer sus temores o dudas, la segunda vez ya iba con el prejuicio de haberte malentendido. La heurística de decir no y oponerse al cambio –propia de conservadores– es óptima pero no en esta sociedad; quizá en otra sociedad menos compleja que la de ahora. El no implica inacción, y por lo tanto da la sensación de una aparente eficiencia de recursos.

Por otro lado, un no a destiempo no solo puede desmotivar, también puede hacer que dejes de ganar, o incluso perder dinero. Imagina la empresa que dijo no a la automatización de su negocio o no adaptándose al mundo digital –como le pasó a las fotos Kodak–

Como puedes apreciar, necesitar validación no es precisamente estar en muy buena posición.

Una mejor heurística: si tiene un coste mínimo y tienes poco que perder implementa la idea. Muchas veces es la mejor manera de tener a tu gente motivada, sintiéndose escuchada y parte de tu equipo.

El que duda

la-duda-es-el-principio-de-la-sabiduria-aristoteles  ¿Necesitas validación? la duda es el principio de la sabiduria aristoteles

La incertidumbre o duda es un proceso natural, es una heurística por la que buscamos la mejor decisión a tomar. Si la duda se convierte en temor pasa a ser un problema de aprendizaje, ya que para decidir objetivamente no hay que dejar influenciarse por las emociones.

Es muy común ver personas dubitativas y temerosas de sus decisiones, muchas veces no son conscientes de ello, pero su actitud continua es la de buscar validación. Hay otras que preguntan todo, como si no fueran capaces de aprender a tomar decisiones propias o no hubieran inferido la heurística. Dan la sensación de estar inseguras de cada decisión que toman y suele pasar con personas que tienen miedos sociales, pues sus temores siempre se enfocan a qué actitud o pensamientos desencadenará en la gente. Un punto extremo es la persona que directamente anula su voluntad y solo espera a recibir órdenes.

Ese problema de aprendizaje yo lo llamo falta de madurez pues esa persona continúa teniendo una actitud propia de un niño, proyectando su debilidad. Siempre es bueno practicar la individualidad, el saberse independiente y libre de tomar decisiones. Muchos niños lo empiezan a hacer en su época rebelde, y a esa edad el riesgo a equivocarse tiene una pérdida limitada. Si eres adulto/a aprende a tomar decisiones libremente, sobre todo cuando el precio a pagar por equivocarse es bajo. La opinión de la gente está bien tenerla en cuenta, pero tampoco debe condicionar tu vida; olvida a la gente que juzga continuamente y tampoco seas tú quien se juzgue en exceso a sí mismo.

Cuando el gurú aparece…

…es que hay demasiada gente con demasiadas dudas. Seguir al gurú solo hace fortalecer la actitud del eterno aprendiz, cuando lo ideal sería que solo fuera una inspiración para alguien que sabe sacar sus propias conclusiones y recorrer su propio camino.

Conclusión

A todo el mundo nos gusta que nos den una palmadita en la espalda, pero eso no debe condicionarte a buscarla. No deberías necesitar validación si bien es una buena manera de recibir feedback de tu congruencia. Olvida a gurús y no te quedes en la comodidad de que otros decidan por ti porque eso incapacita tu individualidad si no sabes gestionar la incertidumbre. En último lugar hazte la pregunta ¿para qué busco validación?

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