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Como decía Eckhart Tolle en su libro “El poder del ahora”, la identificación con la mente crea una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquean toda verdadera relación.

Cuando nos dejamos caer en el embrujo de la seducción, esa vibración que nos surge ante la presencia de esa persona o grupo de personas que queremos agradar, muchas veces tendemos a pensar demasiado. Pensamos cómo debemos ser para gustar a esas personas, o quizá cual debería ser nuestra respuesta perfecta o comentario ingenioso ideal.

Cuando una persona se identifica demasiado con su mente, o dicho de otra forma, tiende a pensar demasiado, ocurren dos cosas que marchitan su seducción:

No consigue prestar atención a lo que está pasando

Esto es completamente lógico. Y es que si en presencia de otras personas dedicas el tiempo a pasearte por los alrededores de tu mente, es imposible que puedas observar debidamente lo que está pasando y actuar en consecuencia de forma natural. Algo que le ocurre a la mayoría de personas que inician un proceso de cambio de cara a ser más atractivos/as, es que al empezar a actuar de forma diferente, empiezan a estar demasiado pendientes de cómo hacer eso que le han dicho o han leído. Todo este ruido mental provoca que seamos incapaces de dejarnos llevar, pues siempre estaremos pensando en que es lo que debemos hacer, como lo debemos hacer y que tenemos que decir.

El mundo está lleno de pequeñas alegrías: el arte consiste en saber distinguirlas (Li Tai-Po)

Al pensar demasiado al final te vuelves una persona torpe porque no dejas de pensar en ti mismo. Te preocupas por tu apariencia, por lo que puedan pensar de ti, de si te van a criticar, de si creen que eres esto o lo otro. Te preocupas de si notan que tienes interés en ellos, o de si van a averiguar algo de ti que no les gusta, y así un largo etcétera. Este estado puede ser fuertemente provocado por los llamados  métodos de seducción, en el que tantos conceptos y teorías mantienen preocupado al seductor y lo hacen estar continuamente pendiente de si lo está haciendo está bien o no según el método que siguen. Un ejemplo muy común en ese mundo pueden ser las preocupaciones de si le da IDIs o no, de si ha demostrado demasiado interés, de si tiene que aislar o falcarse, y así hasta de nuevo un largo etcétera bastante aburrido. En la vida siempre vamos a cometer errores, fluye y no tengas miedo a equivocarte.

En todo cuanto he hecho en el curso de mi vida, bueno o malo, estoy seguro de haber merecido elogios y censuras, y que, por tanto, debo creerme libre (Giacomo Casanova)

Cuando estamos en este estado no conseguimos percibir la belleza de la otra persona, por lo tanto no podemos cualificar de forma efectiva pues no detectamos su esencia, y no podemos  generar romance ni tensión sexual de forma natural. Por tanto ni sentimos nosotros ni podemos hacerle sentir a la otra persona. Vivimos en nuestra mente.

Matamos nuestra creatividad natural

Todos los seres humanos tenemos la capacidad intrínseca de ser personas creativas, no obstante como nos anunciaba Eckhart Tolle en los inicios de este artículo, si nos llenamos demasiado de teorías lo que hacemos es bloquearla. Muchas de las personas más creativas e inteligentes de la historia han sido personas con una memoria espantosa, e incluso grandes científicos han reconocido que sus inventos han surgido en momentos en los que no estaban pensando en inventar nada.

La seducción es un arte en el que tenemos que tener la capacidad de “apagar nuestra mente” y dejarnos llevar. La teoría está muy bien, puesto que nos guía en el camino, pero cuando de verdad hay que actuar tenemos que alejarnos de ella todo lo que podamos, de forma que no estemos pensando si lo que hacemos es lo que hemos aprendido o no. Muchas veces yo mismo me he sorprendido de cómo he actuado en consecuencia a lo que he aprendido sin pensarlo ni ser consciente de ello. Y es que cuando nos olvidamos de la mente y nos dejamos llevar, es cuando realmente aprovechamos todo su potencial.

No malgastes tu tiempo en estar pensando demasiado, una de las mayores armas de todo seductor es su atrevimiento. Por lo que hemos de sentirnos libres de actuar como queramos en cada momento, siempre dejándonos llevar por nuestras emociones positivas. No te juzgues ni te condenes.

Reconozco que durante toda mi vida he actuado más a impulsos de los sentimientos que obedeciendo al resultado de mis reflexiones, he creído reconocer que mi conducta ha dependido más de mi carácter que de mi razón (Giacomo Casanova)

Para seducir e iluminar el fuego interior de una persona hay que arrastrarla al presente, a un estado en el que se vea tan desbordada por lo que siente consiga olvidarse de todo y de todos. Muchas veces hemos visto y sin duda muchos habréis experimentado, cuando alguien dice que en compañía de una persona se olvida de todo. Entra en un estado de iluminación y de intenso placer al que solemos llamar amor.

Acerquémonos más a ese presente, a ese vivir en el ahora. Mantente totalmente presente con lo que hagas. Cuando beses, se el beso. Cuando acaricies, se la caricia, Cuando hables, se tu voz y todos sus matices. Presta atención a cada movimiento, a cada respiración. Déjate llevar, siente y no seas tu mente.

Otros artículos que te pueden ayudar a profundizar en esto son:

Para seducir, vive el presente (pincha aquí para leer)

Meditación en el proceso de seducción (pincha aquí para leer)

Seducción Natural (pincha aquí para leer)

Anti-Seducción (III): moralista y mente lógica (pincha aquí para leer)

 

Sobre El Autor

Escribo e imparto cursos sobre desarrollo personal desde el año 2012. Mis ramas de actuación son la comunicación, la seducción, la inteligencia emocional y la meditación. Soy Graduado en Marketing y Administración, y actualmente estudio diseño de moda. Mi sueño es seguir mejorando mi vida día a día mientras intento influir en otros para mejorar la suya. Más en mi web: http://bravejungle.com

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