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Un moralista es una persona que cree y vive de acuerdo a unas reglas, ética y valores morales. El moralista piensa y analiza antes de actuar, y se basa en la razón y en sus sentimientos para tomar decisiones. Una persona moralista rara vez cambia sus convicciones, y no se deja influenciar fácilmente pues cree firmemente en sus ideales y creencias.

Durante nuestra vida es muy común encontrarnos con personas que siguen ideas fijas. Además, estas tratan de influenciarnos a que nos amarremos a sus normas como un barco es amarrado a un puerto. Parece que quieren cambiarnos, hacernos mejores, incluso llegando a criticar y juzgar constantemente.

Este tipo de personas sufren la diabólica incapacidad de disfrutar y dejarse llevar, pues están en continuo análisis y su mente no desconecta ni para el café (quizá conseguirían desconectar con una compañera de café como Megan Fox a la luz de su exuberante escote). En muchos casos son personas muy rígidas mentalmente, por lo que es complicado ya no sólo hacerles cambiar de opinión, sino que consigan empatizar o entender diferentes formas de pensar.

Tras esta vomitiva descripción latente de aburrimiento, no haría falta ser demasiado agudo para detectar que este tipo de personas pueden ser más pesadas que desayunar lentejas. Por el contrario, suelen ser muy inteligentes y  estar muy bien documentadas. En muchos casos con la capacidad de darle la vuelta a cualquier situación.

La mente lógica es una prisión de la más extrema seguridad. Guantánamo es un patio de recreo con la puerta abierta comparado con la capacidad encarceladora que tiene nuestra cabeza (siempre y cuando exista algún tipo de mente dentro). No obstante esa prisión se vuelve aún mayor en personas muy científicas o teorizadas, o dependiendo del contexto o situación concretos. Sin ir más lejos, yo mismo he notado un exceso de análisis en mi conducta derivado de la gran cantidad de libros que leo al cabo del año, y sin los cuales no podría estar documentado para escribir aquí. No obstante al final de este artículo os daré un pequeña receta para conseguir combatir la mente lógica.

La seducción es un arte que toma como principales baluartes el juego, el buen humor y el deseo. La seducción no es moral ni lógica. Cómo comentamos en los artículos previos, no todo puede ser verbalizado, a menos que se diga con un tono humorístico claro. El lenguaje no verbal toma mucha importancia aquí.

Para evitar caer en la moralidad, tenemos que contemplar la seducción como un proceso de entretenimiento, en el que buscamos trasmitir y experimenta emociones como diversión, romanticismo o tensión sexual.

Imaginémonos pues que nos encontramos con una persona con unos ideales muy distintos a los nuestros. Ante esto tenemos dos opciones. La primera es imaginarnos que somos Leo Messi y que su culo es un balón. Y la segunda es adoptar una mentalidad abierta, e intentar sacar todo el jugo, atractivo y aprendizaje de la otra persona, sin intentar cambiarla ni imponer nuestras creencias o formas de pensar. Una de las cosas más bonitas de la vida es aprender de otras personas. Entrar en una realidad nueva. Seamos francos, no somos Eduard Punset, y si lo fuésemos estoy seguro de que él mismo adopta esta actitud ente la vida. Las personas diferentes nos aportan cosas diferentes, entre iguales poco se puede aprender. Por tanto aprovechemos esas diferencias para inyectar riqueza a nuestro campo visual.

Siguiendo con la tónica del artículo y para que este os sirva de algo, quiero que ahora imaginéis a esos amigos o amigas que han sido moralistas con vosotros y han intentado cambiaros sin que vosotros se lo pidierais. Personas que ven el mundo de una forma diferente a la tuya e insisten continuamente en que la suya es la correcta y la tuya no. Decidme si en esas situaciones os habéis sentido atraídos o repelidos. Y ahora cambiad los papeles, poneos en su lugar e imaginad cuando habéis sido vosotros los que habéis adoptado esa actitud. Sed sinceros con vosotros mismos y analizadlo bien, pues este es uno de los puntos de la anti-seducción en el que más solemos caer todos.

Una vez hemos visto y detectado el como ser moralista puede repeler a las personas, y como nuestra mente lógica nos impide ser naturales y disfrutar, vayamos con la solución a ambos problemas.

Uno de los mejores temas de conversación, sobre todo en una primera cita, es precisamente hablar sobre nuestras formas de pensar y de vivir. Sobre todo si ésta es atractiva. No obstante, la diferencia vuelve a residir en la forma de comunicarnos. Veámoslo con un ejemplo:

–       Soy una persona que le encanta dejarse llevar. Creo que la vida está fabricada de momentos. Momentos que podemos aprovechar o no. Me gusta dejarme arrastrar por ellos y no pensar en las consecuencias.

–       A mí no, la verdad es que pienso y analizo mucho las cosas antes de hacerlas.

Respuesta moralista:

–       Pufff, pero tú piensa que así no vas a poder vivir una vida intensa. Pensar y analizar mucho impide que seas natural y puedas disfrutar.

–       Yo disfruto mucho mi vida así

El moralista se basa en respuestas lógicas, siempre llevándolo a la otra persona para intentar convencerla y cambiarla.

Respuesta empática y persuasiva:

–       Si, te entiendo perfectamente. Yo antes también pensaba y analizaba muchísimo las cosas. De hecho tengo un ginnes de los records: persona que más temperatura craneal ha alcanzado de calentarse la cabeza. No obstante un día decidí empezar a pensar menos y a dejarme llevar más. Desde entonces disfruto mucho más y creo que soy más feliz.

–       A ver yo tampoco es que me pase el día sin parar de analizar, también me gusta mucho dejarme llevar. Aunque depende de la compañía.

En este tipo de respuesta persuadimos a la otra persona siempre hablando desde nuestra experiencia en primera persona, por lo que esta no siente que estemos intentando cambiarla, lo que no significa que no se sienta influenciada por nuestra respuesta.

Respuesta seductora:

–       Bueno, depende de que pensemos y analicemos. Si hablamos de analizar un cuerpo desnudo y pensar en cuáles son los mejores puntos para estimularlo, me declaro culpable de los hechos.

En este ejemplo nos basamos en generar emociones sexuales y hacer reír a las otras personas. Tanto la respuesta persuasiva como la seductora son muy atractivas y subcomunican rasgos diferentes, por lo que lo mejor sería que usáramos ambas en el trascurso de la conversación y lograr así dos objetivos: adaptar a la otra persona a nuestra forma de pensar y comprenderse mejor, y atraerla y seducirla.

Finalmente y para terminar, una de las formas más útiles para desconectar nuestra mente lógica es la meditación, eficaz para detectar y eliminar pensamientos obsesivos y negativos y vivir más el presente. Con PNL e Hipnosis también se pueden conseguir grandes avances.

Pronto volveremos con Anti-seducción (IV). ¡YA DISPONIBLE PINCHANDO AQUÍ!

Comenta y comparte este artículo si te ha gustado o tienes alguna duda o caso concreto en el que te gustaría que te ayudara. También dispones del foro para hacerlo.

¡Un saludo y mucha good life!

 

Sobre El Autor

Escribo e imparto cursos sobre desarrollo personal desde el año 2012. Mis ramas de actuación son la comunicación, la seducción, la inteligencia emocional y la meditación. Soy Graduado en Marketing y Administración, y actualmente estudio diseño de moda. Mi sueño es seguir mejorando mi vida día a día mientras intento influir en otros para mejorar la suya. Más en mi web: http://bravejungle.com

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3 Respuestas

  1. Fenrir

    Jajaja. Yo fui durante un tiempo el rey de los moralistas. Mas logico que Spock. Un Sheldon Cooper, vamos.

    Y la verdad es que me impide mucho disfrutar de la vida. Incluso a menudo no duermo, o hasta no funciono a nivel sexual como quisiera. Tanto darle vuelta a las cosas.

    He mejorado mucho gracias a mi trabajo en mi mismo y algunos libros de auto-ayuda. Pero se que aun puedo mejorar mucho mas 🙂

    Responder
  2. Jota

    Jungle, creo que los protas de Big bang theory son ejemplos de anti-seducción…

    Rajesh-El que no puede hablar con las mujeres

    Howard -El que tiene mucho valor (sabe idiomas, a ido al espacio) pero mal entendiendo la seducción (en un cap habla de los negas) se convierte en un capullo.

    Sheldon -El termineitor insensible y molarista

    Leonard -sociable pero con problemas de autoestima

    Responder

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