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La mayoría de las personas que quieren mejorar su éxito en la seducción, ya sea para nuevas conquistas o para satisfacer a su actual pareja, empiezan a buscar cuáles son los rasgos que les faltan. Este hecho no está mal, es un comienzo, agarras el pico y la pala y te pones manos a la obra. El problema está en que estamos empezando por el tejado.

Algo que hacemos en nuestros talleres es empezar primero detectando aquello que está “jodiendo” a los asistentes. Se pueden plantar nuevas flores y árboles en un jardín descuidado, pero ¿no sería más lógico empezar quitando las malas hierbas? Quizá únicamente haciendo esto conseguiríamos dar una imagen completamente diferente.

Por tanto, comencemos a hablar en esta serie de los rasgos antiseductores, o rasgos repulsivos. Os recomiendo que leáis estos artículos con ojo clínico y no tengáis ningún reparo en detectar y reconocer los vuestros. Cualquier persona puede cumplir uno o dos de ellos. Una vez reconocidos ya nos preocuparemos de buscar la medicina adecuada.

Por norma general el origen de la repulsión es sin lugar a dudas la inseguridad. La inseguridad asesina nuestra capacidad para ser buenos seductores o seductoras, y este es un rasgo que cumplimos todos los seres humanos en mayor o menor medida. Lo importante es ser capaz de superar este sentimiento, salir de nosotros mismos para entrar en la otra persona. Seducir y ser seducidos es el camino para sentirnos más confiados. Veamos detenidamente el primer rasgo o actitud repulsiva, la falta de paciencia o forzar la situación.

FALTA DE PACIENCIA O FORZAR LA SITUACIÓN

Para seducir hay saber adaptarse a la situación y el contexto. Deberemos hacer que las cosas sucedan a su debido tiempo siempre dependiendo de ese contexto. Se puede besar a alguien en escasos minutos, o incluso tener sexo con esa persona dejándote llevar por una corriente de atracción, romanticismo, sexualidad, etc.Un claro indicativo para hacerlo bien es dar la impresión de que únicamente os habéis dejado llevar.

No obstante es conveniente evitar el hecho de proponerlo. Decirle a una persona que después de 5 citas ya es hora de echar un polvete no es dejarse llevar, es proponer. Así no se enamora a nadie. Hay que hacer que las cosas sucedan, y si no terminan de llegar preocuparse de detectar que necesita la otra persona para que así suceda.

Pongamos un ejemplo que a muchos, aproximadamente el 101% de la población con un margen de error del 1%, les será familiar. Imaginemos que nos gusta mucho una persona, y parece que a ella también le gustamos, aunque no estamos completamente seguros. Tenemos dos opciones correctas de proceder:

La primera es comunicándolo, arriesgándose a forzar la situación

Pongamos primero dos ejemplos, uno malo y uno bueno.

–  Oye María, hace tiempo que me gustas y tenía que decírtelo. Me gustaría que pasara algo entre los dos.

–  María, cada día que te conozco me inspiras mayor dulzura (cualificando). No sé si me has hechizado tú o es que algún extraterrestre me ha disparado con su pistola láser y me ha desneuronizado, pero me vuelvo loco por averiguar si entre tú y yo puede haber algo más. (humor y romanticismo)

Esta opción directa y sincera puede ser muy efectiva, sobre todo si contamos con mucha atracción por parte de la otra persona y lo hacemos correctamente como hemos visto en el segundo ejemplo. No obstante es más arriesgada, y si se hace mal tiene mal retroceso.

¿Cuántas veces se ha hecho esto y esa personita que nos gusta nos ha dicho que sólo quiere ser nuestro amigo o amiga? Y este no es el problema, el problema está en que a partir de ahí la cosa se complica, ya que esa persona puede pensar que nos tiene ganados. Y todo aquellos que tenemos nos atrae menos.

La segunda opción es ser más pacientes y hacer que las cosas sucedan

Esta opción es más indirecta y por tanto menos arriesgada, aunque no por eso es más lenta que la anterior, ya que incurrimos en un menor riesgo de ser percibidos como golfos. Su poder radica en hacer que las cosas ocurran como en una película. Aquí no propondríamos, sino que dejaríamos que ocurrieran. Tras una cualificación, una tarde juntos, una conversación cualquiera, o cualquier tipo de contexto, nos apoyamos en lo que detectamos de ella y en nuestro lenguaje no verbal para avanzar. Nunca se propone nada, insisto. Va sucediendo. Los narradores aquí no tienen sentido. No se habla de lo que sucede o puede suceder entre los dos, simplemente las cosas pasan. Su peso recae más en la comunicación no verbal.

Ninguna opción es mejor que otra. En la seducción se habla mucho de método directo o indirecto. Para mí eso es una chorrada como una catedral. No existe directo ni indirecto, lo que sí existe es una persona delante nuestra con unas necesidades que pueden ser cubiertas de una forma u otra. Y quizás mañana tendremos a otra persona con unas necesidades diferentes. No hace falta decantarse por ningún estilo, sino adoptar lo que más nos interese en cada momento.

Por tanto, hay que tener cuidado con la impaciencia y hacer llegar a la otra persona que no vamos a forzar las cosas. Una persona realmente segura de sí misma no necesita forzar nada. Vive plenamente y deja llevar. No seas egoísta y deja tiempo a que la seducción se desarrolle de forma natural. Al mismo tiempo si quieres que la pasión de la otra persona aumente hazla esperar. En esto algunas chicas lo hacen muy bien, calibrando perfectamente el tiempo que tienen que hacer esperar al chico para que su atracción y desesperación por ella aumente. Y aunque el ejemplo tratado sea muy específico, eso es aplicable a cualquier situación. Las chicas suelen forzar la situación cuando un chico les gusta de cada a presionarlo para tener una relación estable. Vigilar como actuáis y hacer un repaso mental para ver si soléis caer en esta situación tan poco atractiva.

En el próximo artículo veremos cómo no resultar agobiantes, y en el caso de vernos obligados a hacerlo por tratar con una persona pasiva cómo gestionarlo para que no se nos perciba así, o incluso darle la vuelta a nuestro favor. ¡SEGUNDA PARTE YA DISPONIBLE, PULSA AQUÍ PARA LEERLA!

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¡Un saludo y mucha good life!

Sobre El Autor

Escribo e imparto cursos sobre desarrollo personal desde el año 2012. Mis ramas de actuación son la comunicación, la seducción, la inteligencia emocional y la meditación. Soy Graduado en Marketing y Administración, y actualmente estudio diseño de moda. Mi sueño es seguir mejorando mi vida día a día mientras intento influir en otros para mejorar la suya. Más en mi web: http://bravejungle.com

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